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QUICO SABATÉ; EL MAQUIS QUE UTILIZABA EL TAXI EN LA LUCHA ANTIFRANQUISTA

 El maquis anarquista, el mayor exponente de la guerrilla urbana en España, mantiene su actividad en la Ciudad Condal hasta 1956. Irreductible en su lucha contra la dictadura, muere en Sant Celoni, en enero de 1960, al intentar volver para realizar una nueva ‘campaña’ contra el régimen franquista

Los taxis fueron el sistema de transporte que empleaba Sabaté en muchas de sus acciones, incluso en algunos atracos, dejando a alguno de sus camaradas junto al taxista, con el vehículo en marcha, delante de la puerta del propio banco.

Francesc Sabaté i LLopart, El Quico  Francesc Sabaté, nació el 30 de marzo de 1915 en L’Hospitalet, (Barcelona) segundo de los cinco hijos del guardia municipal Manuel Sabaté. A los siete años, su padre le interna en el reformatorio de Barcelona. Allí conoce el “Marianet”, que con el tiempo será secretario general de la CNT durante la guerra civil. Quico se escapa del reformatorio y vuelve a L’Hospitalet, prometiendo a sus padres hacerse un hombre de provecho.

A los diez años se coloca como aprendiz de fontanero. Al proclamarse la Segunda República, Quico se afilia al Sindicato de Oficios Varios de la CNT de L’Hospitalet. Es protagonista, aunque no muy destacado por su corta edad, en la revolución anarcosindicalista de la cuenca del Llobregat. Con su hermano José, el primogénito y tres más, forman el grupo de acción “Los Noveles”, afecto a la FAI.

En 1935, Quico fue llamado a filas por su reemplazo, pero no se presentó. Declarado prófugo, atraca un Banco en Gavá, el dinero lo entrega a la Organización para ayudar a los presos anarquistas.

Después del 18 de julio marchan hacia el frente de Aragón enrolados en la columna “Los Aguiluchos”, organizada por Joan García Oliver. Sabaté presta servicios como maestro armero en la División Ascaso. Quería hacerse piloto, pero esta clase privilegiada de combatientes, estaba controlada en su totalidad por el PCE, lo que le impidió realizar sus deseos.

Tras la reconquista de Teruel por los nacionalistas, Quico y tres compañeros discutieron con el comisario político Ariño y de las palabras pasaron a los hechos y al tiroteo que se produjo Ariño resultó muerto.

Sabaté y sus tres amigos han de desertar y se esconden en Barcelona al amparo del Comité de Defensa de las Juventudes Libertarias. Sabaté conoce entonces a un compañero llamado Jaume Parès “l’abissini”, con el que realizará en el futuro no pocas acciones de guerrilla, luego marchó al frente integrándose en la Columna Durruti, con la que después de combatir en el Montsec , pasa la frontera francesa el 10 de febrero de 1939 por Puigcerdà y es internado en el campo de concentración para peligrosos de Vernet de Ariege.

En diciembre (1939) Sabaté es liberado y destinado a la construcción de una fábrica de polvos en Angulema, después pasará a otra de gasógenos.

En 1943 se traslada con su mujer y su hija a Perpiñán. El alcalde de Prades, de filiación anarquista, le facilita una documentación en regla y la Organización le concede un préstamo con el que compra las herramientas necesarias de fontanería y alquila el Mas Casenove Loubette, en el término de Coustouges, a menos de un kilómetro de la raya fronteriza con la provincia de Girona. Desde este punto, Sabaté planifica diferentes acciones que lo hicieron famoso.

Su nueva ocupación de agricultor le obliga a hacer algunos viajes a Céret, Saint Laurel, Arlés-sur-Tech y finalmente Perpiñán, donde la Organización lo pone en contacto con un viejo camarada, el Roseta, otro anarquista de acción, ex de la Columna Durruti.

Es a partir de este momento, comienzos de 1945, cuando el Quico se convertiría en el guerrillero urbano más audaz de la CNT-FAI. Su profundo conocimiento del terreno, le permitía la huida hacia su Mas Casenove Loubette, o bien le facilitaba la infiltración en Barcelona.

Los grupos de acción y las partidas permanecían el tiempo preciso para descansar en algún punto de apoyo, proveerse de alimentos, dejar o tomar las armas, según les conviniera, o guarecerse en algún seguro escondite, a la espera del momento oportuno para saltar o bien hacia Francia, o bien hacia Barcelona, su campo de acción preferido.

La primera vez que entró en España después de la guerra, lo hizo para guiar y proteger una delegación cenetista. Le acompañaban Jaume Parés Adán “Abissini” y Joan Sales Millón “Roget”, responsable este último que Sabaté retomara el camino de la lucha antifranquista. Llegaron hasta L’Hospitalet, contactaron con los grupos libertarios y, realizaron los primeros atracos. En uno de ellos, dejaron escrito su mensaje: “No somos atracadores, somos resistentes libertarios. Eso que nos llevamos servirá para dar de comer a los hijos de los antifascistas que han fusilado, que se encuentran abandonados y sufren hambre. Somos los que no hemos claudicado, ni claudicaremos y seguiremos luchando por la libertad mientras tengamos un soplo de vida. “. También se dedicaron a reconstruir puntos de apoyo, tanto en Barcelona como en el campo y a distribuir depósitos de armas.

Alcanzados los objetivos, retornaron a Francia. De vuelta a Barcelona Quico en compañía del abissini se presenta en L’Hospitalet, donde en dos atracos obtienen 90.000 pesetas y una máquina de escribir, a continuación reciben el encargo del Comité de Defensa de la CNT, de liberar a tres compañeros que habían sido detenidos. El 20 de octubre, cuando eran trasladados a la cárcel, Sabaté y Roset, atacan la pareja de la Policía Armada que los custodiaba, mientras el abissini permanecía al volante de un coche para facilitar la huida.

A continuación se presentó en Toulouse, donde el Comité Nacional en el exilio le encomendó la misión de introducir en España una importante cantidad de armas para incrementar los grupos de acción. Esta vez con Ramon Vila, residente en Francia desde hacía algunas semanas.

Posteriormente se produce la detención en Girona de un importante enlace. Por interrogatorios la policía se entera de que el grupo de Sabaté, tenía un punto de apoyo en Barcelona en una lechería de la calle Santa Teresa. Quico que había hecho el viaje a pie de Girona a Barcelona donde llegó el 2 de mayo, ignoraba que la lechería estaba vigilada. Detenido el dueño por la Policía pudo conocerse la situación de los escondites de la Abissini, del Roset y de Quico.

El 9 de mayo, Jaume Parés Adán el Abissini, al entrar en casa de su hermana, en la Travessera de Gràcia, fue muerto por la Policía, un segundo anarquista fue detenido al entrar a la lechería de la calle Santa Teresa. Quico y Roset, se escondieron por algún tiempo. El primero fue a L’Hospitalet donde le esperaba su hermano José.

Pasados unos días el Roset también fue detenido en su domicilio. La muerte del abissini bajo una ráfaga de disparos el 8 de mayo de 1946 cuando entraba en su casa barcelonesa, inició simbólicamente el importante listado de muertos confederales. A las bajas libertarias influyó en gran medida las actividades de los confidentes policiales al servicio del jefe de la BPS, el comisario Eduardo Quintela Bóveda, que había conseguido engañar Eliseo Melis Díaz y Antonio Seba Amores. En la posguerra, Melis, auxiliado por Seba, había logrado dominar el comité regional de Cataluña de acuerdo con el comisario Quintela, el máximo responsable de la lucha antiguerrillera en Barcelona junto con Pedro Polo Borreguero, que estaba al frente de la Brigada de Servicios especiales de la policía. El corolario de estas infiltraciones fueron las detenciones continuadas de militantes anarquistas, incluidos comités en pleno. Como consecuencia de las sucesivas caídas, los confidentes se convirtieron en un objetivo prioritario de los resistentes confederales.

Los hermanos Sabaté (Josep y Quico) vuelven a Francia. La plana mayor anarquista estudia a fondo las causas del fracaso de su mejor grupo de acción y descubre que han sido posiblemente traicionados por Elíseo Melís Díaz, a quien deciden eliminar. Manuel Pareja entra en España con un nutrido grupo hacia el mes de febrero de 1947. La infiltración la hacen ahora desde Prats de Molló, en Sant Pau de Seguries la Guardia Civil mantiene una refriega con ellos. Cae muerto uno y capturan heridos a dos. Pero Pareja y Antonio Gil, consiguen escapar. El 26 de abril, la Policía, continuando las investigaciones derivadas de la detención del enlace de Girona, descubre en Servià del Ter un arsenal de 100 cartuchos de dinamita, varias pistolas, lápiz explosivos, 15 escopetas, un fusil, una metralleta , un teléfono de campaña, una emisora y varios sellos de la Organización.

La eliminación de Melis había preparado con detalle. El 12 de julio. Pareja y Gil acuden a unas salas de billar en la plaza Bonsuccés. Invitan Melis para que los acompañe. Cuando se dirigen a la calle Montalegre, al grupo se unen El Yago y Ramón González que moriría meses más tarde, el 13 de junio de 1948 en Barcelona en un tiroteo con la Policía. En la calle Montalegre, Melis da un empujón a Pareja y se mete en un portal, al mismo tiempo lo hiere mortalmente con su pistola. Pareja, pudo dispararlo y Gil lo remató instantes después.

Después de ejecutar Melis un atentado fallido contra Seba, los libertarios lograron ponerse de acuerdo para eliminar el perseguidor por excelencia de los anarquistas, el comisario Quintela. La fecha quedó fijada para el 2 de marzo de 1949 y participaron acción los hermanos Francesc y Josep Sabaté Llopart, Carlos Vidal, Mariano Aguayo, Wenceslao Jiménez Orive, José López Penedo y Simón Gracia. Quintela estuvo de suerte. Aunque su coche fue repetidamente ametrallado, ese día ocupaban el vehículo Manuel Pinol Ballester, secretario del Frente de Juventudes del distrito universitario, y José Tella Bavoy, jefe de deportes del mismo organismo. Murieron Pinol y el chófer, Antonio Norte Juárez, mientras que Tella resultó herido.

Estos hechos hicieron aumentar el odio entre Quintela y los guerrilleros. Por parte del policía su animadversión llegó a niveles patológicos. La captura de Francisco Sabaté Llopart, Quico, rebasó los límites profesionales para convertirse en una verdadera obsesión personal. Hasta tal punto que, cuando el Quico fue cercado y herido, este antiguo comisario, jubilado en Galicia, se desplazó a Barcelona con su perro “Bloodhound” para asistir al desenlace. Era como rematar una tarea inacabada que consideraba personal.

En marzo caía herido Josep Sabaté, el hermano mayor de Quico, y fue evacuado a Francia -previos cuidados en Martorell y Abrera-, acompañado por Francisco Martínez Márquez (Paco), Santiago Amir Grueñas (el Sheriff) y otro compañero .

El primero de los Sabaté que fue asesinado fue el hermano pequeño, Manuel, de veinte años de edad, el cual aprovechando el encarcelamiento de Quico en Francia, y la ausencia de José, cruzó la frontera, con el grupo de Ramón Vila , en junio de 1949. Poco después de entrar en territorio catalán los guerrilleros sostuvieron una refriega con la Guardia Civil y Manel fue capturado cerca de Moià (Barcelona), pueblo que, con Banyoles, fue uno de los refugios más seguros de la guerrilla libertario. Manel Sabaté fue juzgado y fusilado en el Camp de la Bota, el 24 de febrero de 1950, con otro guerrillero llamado Culebras.

En octubre del mismo año, José fue muerto por la policía en las calles de Barcelona. Estas muertes afectaron profundamente desde ahora la vida de Quico y el dolor de estas pérdidas se unió un nuevo motivo de aflicción. Como consecuencia de las torturas y de su inexperiencia en la clandestinidad, el pequeño de los Sabaté había facilitado información a la policía, actitud que le valió el desprecio y el olvido de su hermano,

La desaparición de sus hermanos fue el argumento utilizado por Federica Montseny para descalificar la acción subversiva de Quico, aduciendo que confundía ideales con venganza. Una explicación similar utilizó años después Marcelino Massana: “Creo que vivió excesivamente obsesionado por la muerte de sus hermanos José y Manuel. Sus muertes le impedían aceptar su destierro en Dijon.”

Se estableció en Barcelona un contacto entre Facerias y Quico. Facerias y ADROVER colocaron una bomba en el consulado de Bolivia, situado en la calle Girona, 148. Quico, Paco y otro más, lo hicieron en los de Perú y Brasil, situados en la calle Muntaner, 273 y en la Rambla de Cataluña, 88 respectivamente.

Poco después, Francisco Denís “Catalán”, era detenido en Gironella. Veterano anarquista, poseedor de muchos secretos sobre la acción directa violenta ácrata, se los llevó para siempre. Mientras era conducido a Manresa, se envenenó con una botella de cianuro que llevaba encima.

En junio de 1949, Quico vuelve a su Mas de Casenove Loubette, había solicitado de] a Organización unas vacaciones. Creyó que los franceses habían olvidado sus cuentas pendientes (tenencia ilícita de armas) con las autoridades del país vecino. Detenido por los gendarmes, el tribunal de apelación de Montpellier le condenó a seis meses de prisión y cinco años de destierro en Dijón.

Hasta el 1955, Quico no vuelve a aparecer por Barcelona. Por entonces, la opinión sobre España en el extranjero, había cambiado bastante. Tanto Quico como los de su grupo disponían de buen armamento. Habían impreso un diario, “El Combate”, portavoz de los Grupos Anarco-sindicalistas. El primer ejemplar es de mayo de 1955.

Quico entra en España con tres compañeros más. El 3 de mayo los cuatro suben a un taxi en la avenida José Antonio. Amenazan el taxista con una pistola y éste los transporta hasta la calle Mallorca. El taxi para frente a la sucursal del Banco de Vizcaya. Bajan del vehículo Quico y dos más. Cerca hay una pareja de Policía Armada que no se da cuenta de nada de lo que está pasando en el Banco. En un instante, se apoderan de 700.000 pesetas.

Quico conectó con el secretario del Comité Regional de Cataluña, un confederal pacífico. La entrevista quedó fijada para las tres de la tarde en un punto determinado del Poble Nou. Astutamente, Sabaté desde un taxi dio unas vueltas por la zona de la entrevista unos minutos antes de la hora fijada. Cuando llegó el secretario del Comité Regional, Quico se dio cuenta de que alguien los seguía. Sabaté, ante la sorpresa de su acompañante, con la culata de la metralleta, rompió el cristal de atrás del coche y se dispuso a hacer fuego sobre el vehículo. Quico mandó parar el taxi cerca del Hospital de la Santa Cruz, momento que aprovechó el secretario del Comité Regional de la CNT de Cataluña para salir corriendo y desaparecer. Quico montó la metralleta y apoyado en una esquina, de espaldas a la pared espera la llegada del coche de la Policía que le ha seguido y le dispara una ráfaga. El conductor es herido. Quico logra escapar a la persecución.

El 28 de septiembre Franco llega a Barcelona en viaje oficial. Quico aprovecha la importancia del día para utilizar su mortero lanzador de propaganda. Sube a un taxi con ventana en el techo. Explica al conductor que se trata de hacer campaña afecta al régimen, invitando a los barceloneses que vayan a los actos. Y Sabaté, desde el taxi tira unas cargas de octavillas donde se puede leer: “Pueblo antifascista: Son ya demasiados los años que soportas Franco y sus sicarios. No basta con hacer la crítica de este corrompido régimen de miseria y de terror. Las palabras son palabras. La acción es necesaria. Fuera la tiranía! Viva la unión del pueblo! Movimiento Libertario. Comité de Relaciones “

En febrero de 1956, Sabaté había presentado la Alianza Democrática de Resistencia Antifranquista (ADRA), mediante la cual se dirigía todos los antifranquistas, con la excepción habitual de los comunistas, y en la que se especificaba el objetivo de la misma: el derrocamiento del régimen.

El 21 de marzo de 1956 eliminó a un policía que le iba detrás, y seguidamente tuvo que volver a Francia.

En noviembre de 1956 volvió de nuevo a España con el Ángel Marqués Urdí il’Amadeo Ramón Valledor. El 22 de diciembre realizaron un atraco a la empresa Cubiertas y Tejados y consiguieron cerca de un millón de pesetas. En esta acción Marqués Urdí resultó detenido. Con muchas dificultades, Sabaté y Ramón Valledor, tras permanecer escondidos durante un mes en un piso de la ciudad, lograron llegar a Francia en febrero de 1957, acompañados de una joven amiga del primero.

Detenido el 12 de diciembre de 1957 en Francia, los jueces lo condenaron a ocho meses de prisión y cinco de confinamiento. Pasó por penales de Perpiñán y Montpellier, y salió en libertad el 12 de mayo de 1958. Le quedaban los cinco años de confinamiento, que comenzó a cumplir en la ciudad de Dijon.

Dentro de la cárcel en Francia y la lucha en Cataluña, decidió continuar la resistencia en Barcelona y no hacer caso de los consejos de quienes le pedían que fuera a América. Parece ser que por aquellas fechas, Sabaté recibió ofertas de colaboración armada y táctica por parte de los comunistas de Yugoslavia y Argelia, pero Quico nunca se fió de los comunistas por su propia experiencia durante la guerra civil y la revolución, no las aceptó sin la conformidad del Comité Confederal. Cuando este aceptó la oferta, Sabaté ya estaba embarcado en su última misión sin otra ayuda que sus propios medios y la de algunos compañeros de CNT y las Juventudes libertarias.

La situación de Sabaté era critica. Al margen de Vila Capdevila, que hacía la guerra por su cuenta en las montañas catalanas, era el único que permanecía abiertamente en la lucha. Las redes de apoyo ya no eran fiables, y existía la certeza de una colaboración estrecha de las policías francesa y española con el propósito de eliminarlo.

El biógrafo de Sabaté, Antonio Téllez Solá, sostiene la hipótesis de que la policía francesa tenía bajo estrecha vigilancia el maquis catalán y que le permitía pasar a España para que fuera liquidado definitivamente por las fuerzas de represión franquistas.

La ratonera de Mas Clarà

Desde 1947, los servicios de información franceses pasaban los españoles informes sobre los guerrilleros instalados en el país vecino: muchos resistentes comprobaron que los estaban esperando a cruzar la frontera, Además, la sede de la CNT estaba vigilada por los servicios de información franquistas, sobre todo desde la llegada a París del policía Pedro Polo Borreguero, nombrado adjunto de la Embajada española en París.

Quico Sabaté entró el 17 de diciembre de 1959 en territorio catalán, y la Guardia Civil ya estaba avisada. Ese sería su último viaje al país que tanto quería. Iban con el Quico en este último viaje Antoni Miracle Guitart, Roger Madrigal Torres, Francisco Conesa Alcaraz y Martín Ruiz Montoya. El 3 de enero fueron detectados en el Mas Clará debido a una delación de un servicio de la Mota, entre Banyoles y Girona, y allí fueron rodeados. Sólo tenían dos opciones: o esconderse en un bosque o refugiarse en una masía. Esta primera hubiera sido la mejor solución. Pero no fue así: increíblemente optaron por meterse en esa ratonera que era el Mas Clará, una casa situada al fondo de una hondonada. Instalados allí, pedir comida para reparar fuerzas y para avituallarse para seguir el camino, en vista de la miseria de aquella gente, que apenas tenían para ellos, enviaron la mujer al pueblo para que llevara víveres suficientes para el grupo. Aunque la buena señora cumplió la orden de no delatarlos, pues tenían como rehén a su marido, la insólita cantidad de alimentos que compró levantó las sospechas de los comerciantes los que explicaron sus sospechas al alcalde , quien a su vez las puso en conocimiento de la Guardia Civil, en poco más de dos horas rodearon la masía unos trescientos hombres. Dirigió el sitio el teniente coronel Rodrigo Gayet Girbal, jefe de la comandancia. Dentro de la masía había mucho nerviosismo y la mayoría de los guerrilleros-el único que no despegó los labios fue el más joven-eran partidarios de no seguir adelante y de volver a Francia. Sabaté repitió varias veces aquello de: “Yo no retengo nadie …” Pero quizá ya era demasiado tarde pues el cerco se estaba cerrando. Cuando la fuerza pública les conminó a rendirse, Quico distribuyó a sus hombres por la planta baja y el piso, ordenando la joven pareja que se escondiera en un rincón y que no se moviera de allí. Y empezó el tiroteo, que duraría hasta las seis de la tarde. Por la noche, Quico dijo que había que salir, y tratar de pasar a través de las líneas enemigas. Salieron dos: el más joven y otro. Enseguida se escuchó un tiroteo y los dos volvieron heridos. El joven, en un brazo, levemente, el otro con un disparo en la cabeza. Quico salió y recuperó el compañero, también mal herido, que no hacía más que gritar, delirante ya: “No salgas Quico, no salgas, que te matarán”. Quico asomaba por una ventana de vez en cuando, disparaba una ráfaga, y después hacía de enfermero. El herido le dijo que llamara que se rendían y que él-Quico-aprovechara la ocasión para escapar. Le decía que los dejara que, como estaban heridos, no les pasaría nada. Quico no hacía más que repetir: “No digas tonterías, como quieres que te deje en este estado?” Pero por fin lo venció el sentido común e intentó la salida. Antes de abandonar la casa, al más joven, después de vendarle el brazo, y como vio que podía valerse por sí mismo, le ayudó a esconderse en el horno de piedra, lo que le aconsejó que no saliera hasta que no hubiera pasado el peligro. Quico soltó primero una vaca y se protegió con ella, pero la bestia cayó fulminada a pocos pasos de la casa y Quico volvió con un arañazo en el cuello, se aplicó una gasa con esparadrapo y probó otra vez con la segunda y última vaca del establo. Y consiguió pasar, tras un breve tiroteo, en el que resultó herido en una nalga y en el pie izquierdo, mientras resultaba muerto un capitán de la Guardia Civil. Quico consiguió escapar de aquel enjambre de guardias, y escapó del cerco. Pero la muerte le esperaba unos días después.

La huida espectacular de Quico Sabater

A partir de aquí la historia de su huida se hace cada vez más increíble. La Guardia Civil le ha perdido el rastro. Ni siquiera dio resultado el trabajo de un perro policía después de oler un pañuelo que el Quico había perdido. Sin embargo, la pista se orientó de forma marcada hacia Girona. Debido a su estado, no podía estar muy lejos. En la noche del 4 al 5, Sabate cruza el río Ter aguas arriba del Puente de la Devessa de Girona. Esto se pudo comprobar posteriormente por manifestaciones del personal ferroviario, que declaró que cuando subió al tren en la estación de Fornells de la Selva, tenía la ropa mojada. Sobre las tres de la madrugada del día cinco, llamó a una casa cercana en Fornells de la Selva, pero no le abrieron la puerta. Sabaté se subió a un tren de viajeros con destino a Barcelona. Amenazó con pistola y metralleta el maquinista y el fogonero para que no pararan el tren hasta la Ciudad Condal. El maquinista le dijo que era totalmente imposible. Los viajeros deberían bajar en las estaciones intermedias y acabarían por accionar el aparato de alarma deteniendo automáticamente el tren. Por otra parte en Massanet-Massanes había que cambiar la máquina de vapor, por otra de eléctrica. Sabaté que a la locomotora, ordena el maquinista que en las detenciones rebase al máximo los puntos donde haya luz, con el objeto de evitar ser descubierto. Como no había comido desde el mediodía del día 3, obligó al maquinista y el fogonero que le entregaran sus bocadillos. Después subió la escalerilla trasera de la máquina para encañonar más cómodamente ambos ferroviarios. Llegado el momento del cambio de máquina, Sabate aprovechó el instante que ambas quedaban una frente a la otra y de un salto pasó el tren eléctrico. Los ferroviarios alertan toda la línea férrea. Los conductores de la máquina eléctrica no se dieron cuenta al principio de la presencia del Quico. Al pasar el tren por Hostalric, donde no había parada, Sabaté, a pesar del dolor de sus heridas, iba tumbado sobre el techo del vagón de equipajes. En la estación de Gualbes, Quico Sabaté que ya había bajado hasta la máquina, se introdujo en su pasillo y, cuando el ayudante del conductor se disponía a cerrar la puerta, muy sorprendido ve que alguien le encañona con una pistola por la espalda. Sabaté le pidió por algún lugar donde esconderse. Pero eso no era factible, ya que había muchos puntos peligrosos, debido a la alta tensión de la línea. El ayudante informó el maquinista sobre el inesperado viajero, Sabaté le dijo pertenecía a la resistencia y que esperaban refuerzos de América. Dada la circunstancia de que en Sant Celoni había que efectuar un cruce, cuando el tren disminuyó la marcha, un kilómetro antes de llegar a la estación, Sabater abandonarlo. Al detenerse, el maquinista informó de la presencia de Sabaté al sargento comandante del puesto de la Guardia Civil de San Celoni, de servicio con dos guardias en los alrededores de la estación. Malherido a una nalga, a una pierna y el cuello, apenas podía mantenerse en pie debido a la fiebre y la gangrena. En busca de un médico, desesperado, acabó forcejeando con un vecino, Francesc Berenguer Rosa, que notó la metralleta bajo su ropa. Los somaténs de Sant Celoni habían sido puestos en alerta y una patrulla integrada entre otros, por el jefe del somatén local y secretario de la CNS, Abel Rocha Sanz, escuchó las voces de Berenguer. Rocha, el guardia civil Antonio Martínez Collado ex-legionario Pepito Sebino asesinaron a Quico en la calle de Santa Tecla, no sin antes producirse un fuerte tiroteo con Sabaté, que se defendió hasta la muerte. En un pacto de sangre mantenido aún hoy, en un pacto de silencio mantenido por los tres asesinos, el somatén descargó su metralleta en la cabeza del Quico después de muerto, desfigurando el ratón hasta el punto que ni su hermana no lo pudo identificar. Eran las 8 de la mañana del 5 de enero de 1960.

Aquí termina la vida de un hombre que luchó por sus ideales de la única manera que sabía hacerlo, a pecho descubierto y con el arma en la mano. Mientras muchos, muchísimos, llevaban una vida cómoda y regalada en la “dulce” Francia ganando batallas con la mejor estrategia de café, Sabaté se recorría los caminos de Cataluña para acudir puntual a los puntos donde era necesaria su presencia. Cuántas cosas se hubieran logrado con menos “escrúpulos” de pureza ácrata y una ayuda más generosa. De toda aquella lucha nada material consiguió para él, su mujer subsistía gracias a su trabajo fregando suelos, vivió la dureza de la montaña y la peligrosidad de las ciudades.

Francesc Sabaté, reposa en una sencilla tumba en el cementerio de Sant Celoni, fuera de la tierra “consagrada”, condena inquisitorial reservada a los agnósticos, suicidas, apóstatas, masones y otros “enemigos” de la fe.  Moría el enemigo público número uno, nacía el mito.

Libro; Sabate – Quinze Anys De Guerrilla Urbana Antifranquista (1945-1960) Antonio Tellez Sola. Virus Editorial.

Partint de la vida d’un dels personatges més coneguts de la resistència contra el franquisme a Catalunya, en Francesc Sabaté Llopart (el Quico), ens presenta tota una generació de militants llibertaris hereus de les idees anarcosindicalistes i actors de la revolució de 1936. Els protagonistes d’aquest llibre comencen l’any 1944, mitjançant la propaganda i l’acció de guerrilla, un combat contra una dictadura que nega ferotgement a l’individu qualsevol dret a la llibertat d’expressió, ensenyament, associació, difusió d’idees i fins i tot el mateix dret a pensar; i responsable d’una política econòmica i social que provoca nombroses mostres de descontent entre la població des de començaments dels anys cinquanta.
Pocs homes i dones lluitadors van sobreviure a la repressió, desesperança i a la mort durant aquest llarg combat. Acorralats per la policia i els serveis d’informació espanyols, i abandonats per la CNT (Confederació Nacional del Treball) per la seva voluntat de continuar el combat actiu, mentre l’organització llibertària a l’exili s’esclerotizava, els grups d’acció mantenien una lluita cada vegada més precària, desesperada i solitària

SALUT Y BUEN VIAJE

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HISTORIAS DE TAXI

Son los psicólogos ambulantes de los transeúntes. Día tras día recorren la ciudad y acogen a miles de ciudadanos para llevarlos de un lugar a otro, mientras escuchan fragmentos de diálogos, sueñosesperanzas, buenas y malas noticias y a través del retrovisor ven todas las caras de la humanidad.Por Laura Basagaña.

Jesús Romero tiene 45 años y lleva 26 ejerciendo taxista. Un día se dio cuenta que en el asiento trasero había un paquetito pequeño que abrió cuidadosamente. Acababa de dejar un señor en su casa y pensó que había que devolverle el paquete al cliente. La cara de Jesús pasó de la sorpresa a la carcajada cuando vio lo que era realmente ese pequeño paquete. Nada más ni nada menos que ¡una dentadura postiza! Por lo visto, el señor venía del dentista y se había quitado la placa dentro del taxi. Rápidamente, Jesús llamó a la emisora de radio para averiguar el teléfono del propietario de la dentadura y así poder devolverle las piezas dentales olvidadas.

La bilbaína Begoña Torres, de 50 años, conducía su taxi y recogió a un señor. Iba bien vestido y tenía unos 35 años. Él dijo:“Al bingo de Gran Vía”.Y le contó que acababa de salir de la prisión y que estaba en un albergue, pero que lo habían echado recién. También le dijo que sus padres no querían saber nada de él. Insistía que no había matado a nadie, que sólo robaba. Luego le confesó que era cocainómano. Begoña mantuvo la calma hasta que llegaron al bingo. Ella le dijo:“Suerte” y él le pidió perdón por haberle dado la charla, incluso le dejó propina.“No, yo no tengo suerte”, dijo.“Pero si gano algo en el bingo, me lo gastaré en mujeres o en droga”.

“Una vez llevé a un señor al hotel Covadonga y bajé para darle las maletas y abrirle la puerta del hotel”, comenta Isabel Ardite Guirao, 52 años que lleva casi 30 años conduciendo.“Tenía el coche encima de la acera y de pronto tuve un presentimiento. Tal como pensé, me giré y mi bolso ya no estaba.Vi a un sujeto que iba hacia la calle Francesc Macià y pensé: ¡Este hombre tiene mi bolso! Entonces agarré un palo de hacer kárate que llevaba en el coche y fui tras el ladrón. Había otro tipo bien vestido que le dijo al ladronzuelo: “¡Vigila que va con un palo!” y entonces el hombre se giró y me tiró el bolso al suelo. ‘Está todo, no he robado nada’, dijo.Yo recogí el bolso del suelo y cuando levanté la cabeza, el ladrón se había escapado, pero pude recuperar mis pertenencias”.

Josep Vila Sánchez, de 50 años, hace 8 años que conduce el mítico coche amarillo y negro. Un día se encontraba en la Avenida del Paral-lel y vio como un hombre asiático se le acercaba. Bajó la ventanilla del coche y el hombre le dijo: “San-chi-ché-chó”, a lo que el taxista exclamó: “¡Ostras! No entendió nada y replicó: “¿San-chi-ché-chó, qué?” Y el asiático le contestó: “San-chi-ché-chó”. Josep pensó: ¡Hostia! ¿Molins de Rei?” y el sujeto contestó: “¡Sí, sí!” Después Josep le dijo: ¿Al lado de Molins de Rei? Mientras el transeúnte asentía con la cabeza. Josep preguntó: ¿Sant Vicens dels Horts? A lo que el hombre chino contestó: “Sí, San-chi-ché-chó” (que vendría a ser la transcripción fonética del pueblo catalán Sant Vicens dels Horts, en chino).

 

SALUT Y BUEN VIAJE

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TAXISTAS DE ERRENTERIA DEFIENDEN AL CHÓFER QUE NO TRASLADÓ A LA MUJER QUE PARIO EN LA CALLE

Insisten en que no tomó la decisión para no manchar su tapicería, sino por «el riesgo de salud» que suponía tanto para la madre como para la hija

El gremio de los taxistas en Gipuzkoa se ha visto envuelto en los últimos días en una polémica por el caso de un compañero que se negó a trasladar a una mujer a punto de parir en Errenteria, quien finalmente tuvo que dar a luz en la calle. La parturienta y su amiga aseguraron que el taxista evitó el traslado por miedo a ensuciar su tapicería, algo que ha enfadado y mucho al servicio de taxistas de la localidad, que niega que eso fuera así y ha lanzado un comunicado defendiendo la versión del conductor afectado.

En dicho texto, remitido por la Asociación Radio Taxi Viteri, señalan que el taxista que acudió al servicio «no se negó a la prestación del mismo por las razones» que se han expuesto, «sino porque lo que se encontró fue con un parto inminente». Asimismo insisten en que «los técnicos de la ambulancia que llegó en los primeros cinco minutos tampoco tomaron la decisión de mover a la madre, y posteriormente la doctora que atendió la emergencia explicó -en declaraciones recogidas por este periódico- que en esas circunstancias a la persona no se le debe mover».

Por ello, defienden que «de todo lo expuesto se decude que el taxista acertó con la decisión de no trasladar a esa persona por el riesgo de salud que suponía para esa mujer y su hija», y vuelven a reiterar que «no es cierto que se negara a hacerlo por el motivo que se ha dicho».

Por último, dedican unas palabras a «lamentar este hecho en el que se han visto afectados el colectivo de taxistas de Errenteria en general, el taxista al que le ocurrió en particular, y la familia que vivió esta delicada situación, finalmente con un feliz desenlace, de lo cual nos alegramos».

La historia de Mirjana

La protagonista de toda esta historia es la pequeña Mirjana, quien en un futuro podrá contar que nació un 23 de agosto de 2018 en plena calle Bidasoa, en Errenteria. Su madre, María Sabina, una joven de 27 años de Guinea Ecuatorial, contaba días después del accidentado parto que ella «lloraba, casi se me muere. Pensaba que iba a perderla». La mujer estaba a punto de salir de cuentas, pero se encontraba bien, no tenía contracciones ni síntoma alguno, pero rompió aguas derrepente en el sofá de su casa. Tras llamar a un taxi y salir a la calle, el taxista se negó a llevarla al hospital por el estado en el que estaba.

A los cinco minutos llegó la primera ambulancia, pero quienes la atienden dicen que no pueden hacer nada, que son «socorristas», no médicos ni comadronas. Tirada en la acera, María Sabina esperó la llegada de una segunda ambulancia, esta vez sí medicalizada, con una médico que por fin atendió el parto. Tras unos momentos de mucha tensión, la pequeña Mirjana llegó al mundo totalmente sana, dando el final feliz a su gran historia./El Diario Vasco

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DA A LUZ EN PLENA CALLE: UN TAXISTA SE NEGÓ A LLEVARLA AL HOSPITAL

Una mujer guineana de 27 años se puso de parto en una acera de Rentería: «Llevo muchos años en Europa y nunca hubiera imaginado que pudiera pasar esto. En África hubiera sido más normal»

María Sabina, 27 años, originaria de Guinea Ecuatorial, nunca olvidará la madrugada del miércoles 22 al jueves 23 de agosto: embarazadísima, a punto de salir de cuentas, había superado ya la medianoche cuando rompió aguas en su casa de Rentería; le acompañaban su hija de dos años Goreti, dormida en el sofá, y su amiga Marisol. Pero el esperado momento se convirtió, tal y como relata El Diario Vasco, en una auténtica odisea.

El bebé tenía prisa por salir, tanta que María Sabina se puso de parto en plena calle, sobre las baldosas de la calle Bisasoa. Minutos antes, un taxi se había negado a llevarla al hospital: «¿Cómo?, ¿un parto? Uff, ni hablar, me va a manchar la tapicería?», asegura el periódico vasco que argumentó el conductor. Ante tal panorama, y con María Sabina sin poder mover ni un músculo, conteniendo las contracciones, una vecina se hizo cargo de la situación a la espera de la llegada de la ambulancia. Y cuando parecía que el final estaba cerca, la cosa se complicó todavía más.

El primer vehículo médico que llegó a la dirección indicada no estaba medicalizado: no había en él ni médicos ni tampoco comadronas que pudiesen asistir a María Sabina, acostada en el suelo «sin una sola manta, con las piernas abiertas». «Notaba que la cabeza de la niña estaba ahí», relata al citado diario. Ni siquiera pudieron trasladarla hasta el interior de la ambulancia. Al rato, apareció un segundo vehículo, esta vez sí, con una médico. La niña -Mirjana, 3.200 gramos- nació ante la atenta mirada de los vecinos, asomados a las ventanas.

«Llevo muchos años en Europa y nunca hubiera imaginado que pudiera pasar esto. En África hubiera sido más normal», valora María Sabina al recordar el mal trago que, afortunadamente, tuvo un final feliz.

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SIMPA DE 18.000 EUROS A UN TAXISTA TRAS UNA CARRERA POR MEDIA EUROPA Y CON FINAL EN MÉXICO

La policía de Euskirchen (Alemania) escuchó atónita el relato de un taxista de 47 años que vino a denunciar a un cliente que le dejó a deber 18.000 euros después de una carrera de varios días en la que recorrieron Europa y acabó abruptamente en Cancún, en plena Riviera maya.

La bajada de bandera empezó el pasado 10 de octubre en Montecarlo. El taxista cogió allí a un caballero que quería ir a Niza, lo cual entra dentro de lo razonable (21 kilómetros). Desde allí empezó la aventura, pues el cliente pidió ir a Bruselas, que dista 1.200 kilómetros de Niza, atravesando Francia de punta a punta.

De Bruselas se dirigieron a Londres, cruzando el canal de la Mancha vía Eurotúnel, es decir, otros 360 kilómetros. Desde Londres -imaginamos que a estas alturas habrías hecho noche en algún B&B- el hombre pidió ir a Zilina, en Eslovaquia, otros 1.675 kilómetros de vellón, con nuevo paso del Eurotúnel. Una vez en Zilina, el pasajero pidió ir a Bad Münstereifel, en Alemania, 1.113 kilómetros al oeste. Allí pasaron un par de noches y emprendieron de nuevo ruta hacia Londres, 600 kilómetros más y otro nuevo paso del Eurotúnel, que pagó religiosamente el chófer.

Llegó el momento de la bajada de bandera: 18.000 euros, dijo el taxista. Ahí la cosa se empezó a poner aún más extraña: el cliente le dijo que no llevaba suelto encima pero que tenía su dinero en un banco de México, así que le propuso ir juntos a Cancún a sacarlo. A estas alturas imaginamos la capacidad de persuasión del pasajero y la infinita paciencia del taxista. El caso es que aparcó el taxi y accedió a subirse en el vuelo Londres-Cancún con su cliente, con el cual llevaba cuatro días de interminable trayecto.

Llegados a Cancún el cliente se volatilizó, lo cual era bastante previsible, dejando tirado al pobre hombre a miles de kilómetros de su casa de Viena (unos 10.200 en línea recta). Desesperado, el hombre contactó con su esposa y le pidió que le transfiriera dinero para comprarse un vuelo de vuelta: Cancún-Toronto-Islandia-Londres, que tampoco debió de ser barato.

Ya de vuelta a casa, el taxista decidió poner una denuncia en la comisaría de Euskirchen porque tiene serias sospechas de que el pasajero es originario de aquella ciudad alemana, conclusión a la que llegó tras casi una semana y más de 5.000 kilómetros de forzosa convivencia.

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RETRATOS DE LA INTENSA VIDA EN EL ASIENTO TRASERO DE UN TAXI

Ryan Weideman fotografió durante cuatro décadas a sus clientes en las movidas noches de Nueva York.

Ryan Weideman llegó a Nueva York en 1980. “Estaba inspirado por los grandes fotógrafos de todo el mundo, pero especialmente por los de la ciudad de los rascacielos”, explica el artista estadounidense a La Vanguardia. Ser parte de esa élite mundial, sin embargo, no iba a ser un objetivo fácil de alcanzar.

“Conducir un taxi estaba muy lejos de mis pretensiones”, recuerda. Pero algo tenía que hacer para sobrevivir. “Había alquilado el típico apartamento para artistas. Un espacio pequeño, de solo 18’5 metros cuadrados, viejo y con agua fría. Y tenía solo 300 dólares en la cartera”, reconoce. No tenía demasiadas opciones.

“Ryan Weideman llegó a Nueva York en 1980 con 300 dólares en la cartera”

Así que cuando un vecino taxista le invitó a trabajar con él una noche, Weideman no se pudo negar. Quién le iba a decir que acababa de tomar una decisión que le cambiaría la vida para siempre y que le acercaba sobremanera a su objetivo de ser un fotógrafo reconocido. El resto lo puso su talento.

Tras pasarse cuatro décadas retratando a sus clientes, Ryan Weideman es ahora un galardonado y reconocido artista que ha expuesto su obra en importantes museos de Estados Unidos. Y, por primera vez en 10 años, el fotógrafo mostrará públicamente parte de su trabajo en el Espronceda Center for Art Culture de Barcelona a partir de este jueves 1 de junio y hasta el 17 del mismo mes.

Weideman transportó incluso serpientes (Ryan Weideman / cortesía de Espronceda Center y Bruce Silverstein Gallery)

La exposición contiene 40 instantáneas en blanco y negro reveladas por el artista en el baño/cuarto oscuro de su propio apartamento en West 43rd End, el que alquiló en 1980 y donde aún reside. “Tras la primera semana como taxista, empecé a fotografiar. ¡Había tantas combinaciones interesantes e inusuales de gente entrando en mi taxi!”, exclama.

Fueron dos décadas conduciendo en el turno de noche, de 5 de la tarde a 5 de la madrugada, hasta que se cambió al turno de día. “Hacer fotos me pareció que era la única cosa que podía hacer. La imagen del asiento trasero estaba constantemente movimiento, repleta de personas interesantes, emocionantes y excitantes, creando una atmósfera única”, explica a La Vanguardia.

Por su “estudio sobre ruedas” han pasado modelos, drag queens, hombres de negocios, prostitutas, poetas… todo tipo de personas que representan la diversidad cultural de Nueva York en un periodo en que la ciudad experimentó grandes cambios a nivel económico y social.

Desde su posición de taxista, un trabajo icónico en Estados Unidos, Ryan Weideman fue testigo de excepción. “(Trabajando) he oído ocho millones de historias, algunas de ellas incluso las he escuchado dos veces el mismo día”, reconoce. Con su cámara analógica fue retratando a los protagonistas hasta que, en 1986, decidió aparecer él también en sus composiciones.

  “Tras la primera semana como taxista, empecé a fotografiar. ¡Había tantas combinaciones interesantes!”

“Me cansé de darme la vuelta. Quería cambiar y convertirme en parte de la fiesta, documentar el momento, por así decirlo. Hubiera intentado lo que fuera para involucrar más a la gente en el proceso fotográfico mismo. A veces, por ejemplo, el equipo no funcionaba debido al cable del PC. Entonces, entregaba el estroboscópico a uno de los pasajeros y les instruía para usarlo. Así teníamos una sesión de fotos simbiótica. Me gustaba que ambos tuviéramos un interés genuino”, explica.

Licenciado en el California College of the Arts, el estilo de Weideman estuvo muy influenciado por grandes fotógrafos de los años cincuenta y sesenta como Robert Frank, Garry Winogrand o Lee Friedlander. De esas fuentes bebía cuando su sumergió en la acción para poder capturar el espíritu de las distintas épocas de la ciudad que nunca duerme.

Algunos clientes fueron más atrevidos que otros (Ryan Weideman / cortesía de Espronceda Center y Bruce Silverstein Gallery)

El artista explica que, con su obra, buscaba captar un “momento visual inspirador ocurriendo cuando todo está en movimiento”. “Yo estaba tan atrapado en el desafío del momento que lo empujaba hasta el borde”, añade.

El escenario ayudaba. En cuatro décadas, Nueva York pasó de los bulliciosos 80 al hip-hop y el grunge de los 90 antes de entrar de lleno en el nuevo milenio. “La ciudad está en constante evolución y las cosas parece que se han acelerado como un incendio forestal con la llegada de la tecnología. Cada vez más personas se están mudando a Nueva York, y hay una gentrificación constante. Es el centro artístico del mundo, la ciudad más estimulante… Por no hablar de la fuerza motriz que supone la alta competitividad”, considera Ryan Weideman.

“En 1986 decidió empezar a salir él también en sus composiciones. “Me cansé de darme la vuelta”

Tras tomar más de mil imágenes desde el interior de su taxi, el fotógrafo estadounidense aún se sorprende de la facilidad con la que conseguía el consentimiento de sus clientes para ser inmortalizados. “Tengo que confesar que, algunas veces, estaba tan excitado viendo la composición que tenía en el asiento trasero que no podía controlarme. Apretaba el disparador y todo ocurría por arte de magia”, revela.

Weideman recuerda con cariño a muchos de sus modelos. “Como podría olvidarlos. Fue un momento especial y aventurero en mi vida como fotógrafo. Me dieron permiso para imaginar los inexplicables e intensos momentos de la vida callejera. Yo era un extraño y me estaban haciendo un favor”, revela.

  “(Los clientes) me dieron permiso para imaginar los inexplicables e intensos momentos de la vida callejera”

Cuatro décadas haciendo fotos han provocado, además, algún que otro reencuentro con sus clientes. “Yo estaba muy contento –asegura el artista- cuando veía a alguien caminando por la calle hacia mí que parecía muy familiar. Me ha sucedido varias veces”.

En una ocasión, caminando por la calle 43, Ryan Weideman vio a una mujer alta y voluptuosa transitando hacia él. “Se acercaba y comencé a reconocerla. Pasamos el uno al lado del otro y yo seguía dudando. Por eso la seguí. Cuando giró la esquina de la calle 8 y ya se me estaba escapando, corrí para alcanzarla y le pregunté si se acordaba de mí”, rememora.

La respuesta de la chica fue afirmativa, así que ambos quedaron en verse al día siguiente en la esquina de la calle 9 con la 43. “Yo estaba muy alegre y quería compartir mis retratos con ella. Le di las fotos que le había hecho y me dio las gracias. Mientras se alejaba, ella no paraba de enseñarle las fotografías a los transeúntes con los que se cruzaba”.

  “Buscaba captar un momento visual inspirador ocurriendo cuando todo está en movimiento”

SALUT Y BUEN VIAJE

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VA PUJAR UNA DONA MORTA AL MEU TAXI

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Un taxista de Barcelona explica una experiència paranormal amb una dona que va pujar al seu taxi.

El periodista Javier Pérez Campos, col·laborador d’Iker Jiménez, presenta el llibre Los otros, un recull d’històries de fantasmes, entres les quals en destaca una que li va succeir a un taxista de Barcelona. Escolteu-la narrada per ell mateix.

SALUT I BON VIATGE

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ASÍ OPERAN LOS TAXIS DE LA DELINCUENCIA, QUE YA SE COBRAN UNA MUERTE AL MES EN MÉXICO

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María Villar creyó coger un coche oficial en Santa Fe, pero se trataba de un vehículo camuflado, que terminó llevándola a la muerte. Es el último caso de una tendencia al alza.

En México D.F. casi la mitad de los 140.000 taxis regulares que circulan diariamente por las calles no están adheridos a ninguna empresa, y un 25% son ‘informales’.

La investigación por el asesinato de María Villar Galaz ha mostrado importantes avances. Tres semanas después de que la víctima fuese encontrada muerta en México, la Subprocuradoría Especializada en Investigación y Delincuencia Organizada (Seido) ha informado que a María la secuestró, al azar, una “banda muy agresiva que usó descargas eléctricas para inmovilizarla”.

El rapto, no fue planeado y su móvil era económico. Se buscaba a alguien con alto poder adquisitivo de la zona metropolitana de México D.F. Los delincuentes simularon moverse en un taxi falso. En una parada frente al centro comercial El Patio, de distrito de Santa Fe, consiguieron engañar a María.Allí precisamente radica una de las claves del trágico suceso, por el cual ya hay dos detenidos (el último ha sido un hombre llamado Óscar Saúl). Pero la tendencia delictiva que utiliza falsos taxímetros para cometer robos y secuestros se impone no solo con fuerza en México, sino que es un flagelo extendido a toda América Latina.
Desde octubre de 2015 hasta la fecha, solo en las zonas metropolitanas de Monterre y México D.F. se han cometido 12 homicidios, 14 robos y siete asaltos a bordo de supuestos ‘taxis’, de acuerdo con las cifras oficiales de la Agencia Estatal de Transporte (AET) de México.

María Villar, por ahora, ha sido la última víctima, que se suma a otras tantas que han tenido alto impacto en la sociedad mexicana. Para comprender la magnitud de este sistema delictivo no hay que remontarse muy lejos. En abril pasado, una joven estudiante de Medicina de la UANL, en Monterrey, denunció que fue secuestrada por un pseudotaxista camuflado cuando viajaba por la avenida Fidel Velázquez de esa ciudad, quien la llevó hasta un terreno solitario donde la mantuvo cautiva varias horas, hasta que logró huir de su captor.

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Pero este caso se suma a otros dramáticos ejemplos, como el asesinato de Santiago Pruneda, de 20 años, quien este verano se encontraba a las puertas de su domicilio en el municipio de San Nicolás, un ‘taxi’ llegó a su lado, el conductor le disparó en la cabeza después de intentar robarle y volvió al coche para huir sin ser localizado.Las mafias de taxistas que muestran este oficio como fachada para cometer diversos delitos (secuestros exprés, virtuales, abusos, robos y hasta homicidios), quedan reflejadas en las cifras oficiales de la propia AET. Tan solo en Nuevo León, en el Estado de Monterrey existen 32.256 concesiones de coches de alquiler, de las cuales apenas el 18 por ciento pertenecen a empresas y el 82 por ciento restante a particulares. Esto da margen a que la inmensa mayoría de los vehículos que circulan por las calles sean ‘piratas’ (como denominan los mexicanos a los taxis que no tienen ninguna licencia oficial).

Es tal el desorden que impera en este cuestión, que hasta el alcalde del municipio mexicano de San Nicolás, Víctor Fuentes, presentó hace 60 días un exhorto ante el Congreso del Estado del país para retirar las concesiones de los vehículos de alquiler involucrados en cualquier tipo de delito. ¿El motivo? El imparable robos a farmacias, tiendas de autoservicio, establecimientos comerciales, negocios de autopartes y vehículos, así como asaltos a pasajeros, en los que los delincuentes utilizan ‘taxis’ que en realidad son el cebo para atraer pasajeros desprevenidos.

Un enorme problema en México D.F.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Movilidad mexicana, de los 140.000 taxis regulares que circulan diariamente por la capital de ese país, 75.033 están adheridos al servicio de bases y radioaxis; el resto son los ‘libres’ (no adheridos a ninguna empresa) y sus conductores tienen la facilidad de coger pasajeros en cualquier punto de la ciudad sin estar supervisados por nadie. Esa cifra supone casi el 50% del total. De allí que las bandas de delincuentes se aprovechen de esta situación.

De ese número, encima, hay un agravante: el 25% directamente serían ‘informales’. Esto quiere decir que no llevan ningún tipo de registro de las agrupaciones de taxistas constituidas en la ciudad.

Mientras el fenómeno crece, diversas iniciativas intentan reducir (por ahora sin éxito) este método delictivo. A comienzos de año se realizó un operativo especial de seguridad en contra de este tipo de coches y aunque se logró dejar a una treintena de ‘taxis’ fuera de circulación e incluso en un caso se detuvo a un chófer que contaba con una orden de aprehensión, las medidas preventivas por ahora no arrojan los frutos esperados.

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En México, mientras tanto, se producen 102.000 secuestros por año, lo que supone unos 280 al día. De ese total, que se produzca una muerte violenta al mes de personas que creían que se encontraban en un medio de transporte seguro y terminaron asesinadas causa estupor.De allí que el Gobierno mexicano y las embajadas de los principales países se empeñen en recomendar que los turistas o personas que viajen al país por negocios u otros motivos, “eviten comentarios en los que se denote capacidad económica, con especial advertencia, en este aspecto, a los menores”, dentro de los vehículos.También se recomienda no mostrar ante los conductores de los coches documentación, tarjetas de crédito y cámaras fotográficas o móviles. Finalmente, es conveniente a la hora de pagar abonen con billetes pequeños que no requieran de una vuelta suculenta.

Si se necesita utilizar cajeros automáticos, el propio Ministerio del Interior recomienda buscar alguno que se encuentre en el interior de zonas más protegidas como centros comerciales y actuar con cautela y discreción. Nunca es aconsejable ordenar al chófer de un taxi que espere en la calle mientras se realiza la operación de extracción de billetes en la vía pública… simplemente porque nadie puede estar tranquilo ante el desconocido que se encuentra al volante.

SALUT Y BUEN VIAJE.

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TAXISTA, OKUPA Y AGITADOR SEXUAL INVOLUNTARIO

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Jo Sol dinamita tabús en su secuela -‘Vivir y otras ficciones’- de su documental de culto ‘El taxista ful’. Humor, política y revuelta sexual de discapacitados

Pepe Rovira, de 52 años, conduce su taxi por Barcelona como todas las noches. Hasta ahí todo normal. Ocurre que la rutina de Rovira es cuando menos heterodoxa: todas las tardes roba un taxi, trabaja, y de madrugada aparca el vehículo donde lo encontró; dejando en el interior, eso sí, parte del dinero ganado -para gasolina y por las molestias causadas.

En otras palabras: Rovira roba para poder trabajar. Perseguido por las fuerzas del orden y al borde del precipicio, Rovira mitiga su caída dejándose caer en las redes de la izquierda alternativa (okupas y compañía).

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Hasta aquí el mito de Pepe Rovira, el taxista okupa, argumento de un falso documental de culto -‘El taxista ful’ (2010)- en el que el director Jo Sol (Barcelona, 1968) hacía papilla los límites del género: aunque muchas de las personas y activistas que aparecían en la película hacían de sí mismos, no quedaba claro si ‘El taxista ful’ recreaba o reconstruía la realidad. Lo que sí era evidente era su condición de artefacto político de humor fulminante. O la reinvención del cine militante.

Pues bien, tenemos buenas noticias, Pepe Rovira ha vuelto. ‘Vivir y otras ficciones’ -secuela de ‘El taxista ful’ presentada en la sección oficial del Festival de San Sebastián– sube (y depura) la apuesta al presentar a un Rovira tocado, pero no hundido. Tras pasar tres años internado en un psiquiátrico como castigo por su amor al taxi ajeno, intenta recuperar una normalidad vital entre resbaladiza e inalcanzable.

La normalidad es, de hecho, el asunto político de fondo de esta saga de ficción documental: o los problemas de los que habitan la periferia del sistema para hacerse un sitio en tiempos de crisis.

Choque cultural

El choque de contrarios es uno de los motores de la comedia clásica. Si en ‘El taxista ful’ la comicidad surgía al ver a un taxista intentando descifrar los códigos militantes de los okupas, en ‘Vivir y otras ficciones’ Rovira tiene que lidiar con una militancia aún más anormal: la de un escritor y activista tetrapléjico –Antonio Centeno, que hace de sí mismo– que monta una red punk de servicios sexuales a tetrapléjicos.  Algo así como los pajapléjicos. La juerga, vaya.

Al progresismo le cuesta asimilar que la diversidad funcional también tiene vida sexual

“Mi cine parte siempre de una paradoja. O la persona atravesada por el sentido común enfrentada de pronto al discurso político ultra articulado de un Toni Negri. De ahí surge una perplejidad que está también en el nuevo filme, en el que al progresismo le cuesta asimilar que la diversidad funcional también tiene vida sexual”, explica Jo Sol.

Dice el director que las miradas del cine hacia la diversidad funcional suelen bascular entre “el paternalismo” y la “irrealidad”, y pone como ejemplo el  taquillazo francés ‘Intocable’, con su tetrapléjico “rico, sensible y culto”. Más conflictivo resulta ver en pantalla a un tetrapléjico sin blanca y enardecido por una cruzada política/sexual que incomoda tanto a la derecha como a la izquierda. Explicado recurriendo al tono cómico del filme: el protagonista de ‘Vivir y otras ficciones’ quiere que el Estado le haga una paja; o al menos no se lo impida. Lo que quizá a usted le suene a frivolidad disparatada, pero que refleja un problema político real que preferimos ignorar: la falta de derechos de las personas dependientes.

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“Mi mirada política es tragicómica. Pero aunque venga de derrotas políticas como la del movimiento obrero y la transición y vea ahora con escepticismo la institucionalización de la revolución, no es una mirada cínica sino estupefacta. Humor absurdo para lidiar con el absurdo del mundo”, zanja el director.

Resumiendo: Jo Sol lo ha vuelto a hacer. Pequeña gran película./El Confidencial

El Taxista ful

Vivir y otras ficciones

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¡TAXI! ¡LLÉVEME AL CINE!

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Quizá sea el taxi el vehículo más utilizado como set de rodaje. Desde el cine mudo hasta el que se filma en la actualidad, el cubículo del taxi sobre croma verde (o sin ella) ha copado la historia del cine.

No sé sabe muy bien cómo se ha establecido a lo largo de la singladura del séptimo arte una simbiosis tan eficaz entre el celuloide y los taxis. Bueno, o sí se sabe cómo desde que en los albores del relato mitológico Caronte cobraba un óbolo (moneda griega de plata) para cruzar en su barca la laguna Estigia que llevaba hasta territorio de la muerte. El arranque del cine fue literalmente (y, sobre todo, icónicamente) eso, un arranque, en el momento en el que a los hermanos Lumiere se les ocurrió asustar a los primeros, vírgenes e ingenuos espectadores con el poderoso impulso de una locomotora de vapor. A partir de ahí, del kilómetro 0 del cine, la pantallas se han llenado de viajes, traslados, periplos, éxodos a bordo de un sinfín de vehículos: aviones, autobuses, trenes, zepelines y… taxis. De uno llega Charlot a su casa completamente ebrio ‘a la una de la madrugada’ (con este complemento circunstancial de tiempo Chaplin titula su corto). Su nivel etílico le impide encontrar el picaporte de la puerta, su bolsillo para coger la cartera y pagar adecuadamente al taxista: en total, se demora casi tres minutos en salir del taxi, tres maravillosos minutos de puro cine mudo.

Desde entonces, el taxi ha transitado desde el cine mudo, el sonoro en blanco y negro, el tecnicolor hasta el 3D, encontrando no pocas obras maestras. La primera de ellas, la primera que nos asalta a la cabeza es… sí, ésa: ‘Taxi Driver’, la epopeya nebulosa dirigida por Martin Scorsese en sus tiempos más mozos (34 años contaba cuando la estrenó) y protagonizada por Robert De Niro, sobre un excombatiente del Vietnam mentalmente inestable que, al volver a EE UU, comienza a trabajar como taxista. De Niro realmente condujo un taxi doce horas diarias durante un mes para prepararse el papel. La cinta le valió a su director la Palma de Oro de Cannes en 1976 y cuatro nominaciones a los Oscar.

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Un momento del filme ‘Taxi Teherán, del director iraní Jafar Panahi 

Otra obra de arte contemporánea filmada en su integridad en el interior de un taxi es ‘Taxi Teherán’, de Jafar Panahi, director iraní condenado al silencio cinematográfico por las autoridades de su país. Así que Panahi se ha tenido que buscar las mañas para ejercer su oficio y, después de realizar dos películas en sus dos casas, ha burlado la censura metiendo las cámaras en un taxi y conduciendo él mismo la película literalmente desde el volante. La película se traza como un falso documental donde el taxi acoge un caleidoscopio de la sociedad iraní y donde se ironiza, por parte de su sobrina subida al taxi, sobre el absurdo de los rigores censores. Su trabajo de insumisión fílmica le valió el Oso de Oro de Berlín el año pasado.

Los recorridos a bordo de un taxi han contagiado la impronta del cine negro clásico y no faltan en ellos confesiones y complots. La película de detectives por antonomasia, el canon del cine negro, ‘El sueño eterno’ (Howard Hawks, 1946), relata la investigación del detective Phllip Marlowe, protagonizado por un Humphrey Bogart en estado de gracia, sobre las idas y venidas de las hijas de un millonario. Durante esa actividad de espionaje toma un taxi conducido por la actriz Joy Barlow, una secuencia que Quentin Tarantino homenajeará en ‘Pulp Fiction’ cuando el boxeador Butch huye del ring donde ha frustrado un pucherazo. Para escapar, toma un taxi pilotado por la bella Esmarelda Villalobos.’ Esmarelda’, repite lentamente Bruce Willis, paladeando el nombre.

14720363082388 El boxeador Butch abona la carrera a Esmeralda Villalobos en ‘Pulp Fiction’, de Quentin Tarantino 

Y el taxi se coge en el cine con la misma facilidad con la que los mortales cogemos el autobús (aparte Hitchcock, que era más del bus en sus películas). Lo coge tres veces Carmen Maura en ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’, el ‘Mambo taxi’ de Guillermo Montesinos, en el que se puede escuchar una infinitud de estilos musicales. La película fue la primera de Almodóvar nominada al Óscar a mejor película extranjera. No se lo llevó, pero Jane Fonda invitó al equipo de la película a una fiesta en su casa. La actriz estadounidense le propuso a Almodóvar comprar los derechos de ‘Mujeres…’ para realizar un remake americano. Los derechos se compraron, pero la película nunca se llegó a rodar. Cuatro años después de su estreno, una banda ‘indie’ británica tomó el nombre del taxi para nombrar a su grupo, inspirados en la película de Almodóvar.

Tanto ha dado el taxi al cine que son muchas las películas que lo han tratado íntegramente. Aparte de la ya mentada ‘Taxi Teherán’, nuestro cine patrio parió ‘Taxi’, dirigida por Carlos Saura, la argentina Gabriela David filmó ‘Taxi, un encuentro’ y en Francia hubo una fiebre taxística que alumbró ‘Taxi Express’ en 1998 y tres secuelas más. Pero quizá la que más influyó fue ‘Noche en la tierra’, el retrato nocturno de cinco taxis en cinco grandes ciudades: Los Ángeles, Nueva York, París, Roma y Helsinki, realizada por Jim Jarmusch en 1991. Un resumen fílmico de la sociedad terrestre: un viaje del recelo a la confianza, del prejuicio a la amistad, de la vida a la muerte.

SALUT Y BUEN VIAJE

Taxi Driver

Taxi Teheran

Una noche en la tierra

Pulp Fiction

Mujeres al borde de un ataque de nervios

Taxi

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