TAXIS GRATIS EN BARCELONA PARA EL PERSONAL SANITARIO

Los taxistas se organizan para transportar sin coste alguno a los profesionales a los centros hospitalarios

Los ciudadanos han respondido a la pandemia del coronavirus con dosis de solidaridad. El sector del taxi barcelonés no es ajeno a la crisis sanitaria y en su vocación de servicio público ha decidido echar un mano con viajes gratuitos a los que están en primera línea combatiendo el virus, a los profesionales sanitarios.

La iniciativa se gestó a través de la comunidad pakistaní de taxistas pero la red de voluntarios ha ido creciendo día tras día. Tras crear un grupo de WhatshApp con una cincuentena de profesionales, ahora ya suman más de un centenar de diferentes nacionalidades. Ellos mismos acuden a los hospitales y ambulatorios para informar de este servicio y dejan los teléfonos de contacto en las recepciones de los centros hospitalarios. “El personal sanitario está trabajando muchas horas para frenar la pandemia del coronavirus y pensamos que podíamos ayudar facilitándole el transporte gratuito de su casa al trabajo y al revés”, explica Asim Gordal, taxista originario de Pakistán, aunque reside desde hace 17 años en Catalunya.

Los viajes solidarios se realizan en la ciudad de Barcelona y en el área metropolitana. “Hemos hecho diferentes servicios a los hospitales de Vall d’Hebron, Bellvitge, Espíritu Santo o Can Ruti”, enumera Gordal, con más de una década de experiencia de taxista. En algunos casos el personal sanitario se ofrece a pagar aunque sea la gasolina, pero él lo rechaza con amabilidad: “El sector del taxi es solidario, somos un servicio público y queremos ayudar como ya lo hicimos tras los atentados de la Rambla”.

El grupo está formado por conductores de diferentes países. “La solidaridad no entiende de fronteras”, sentencia Martin Kirakosyan, taxista procedente de Armenia que tampoco ha dudado en sumarse a esta causa. “Es un honor ayudar a los profesionales de la sanidad, tienen todo nuestro apoyo y es lo mínimo que podemos hacer”, comenta Martin, que reside en Barcelona desde hace dos décadas.

“El personal sanitario está trabajando muchas horas y pensamos que podíamos ayudar facilitándole el transporte gratuito”

TAXISTAMax, natural de Brasil, también realiza estos viajes solidarios. El otro día le avisaron si podía recoger a dos trabajadoras del Hospital del Mar. Estaba en el Prat del Llobregat y lo hizo sin pensar. “Estaba en la otra punta de la ciudad pero disponía de margen de tiempo así que no dudé en hacer el servicio. Además, le tengo especial cariño a este hospital porque es donde nació mi hijo”, añade Max, que tras regentar un bar trabaja como taxista desde hace unos cinco años.

Los profesionales sanitarios solamente tienen palabras de agradecimiento por esta iniciativa. “Solo puedo darles muchas gracias y que lo están haciendo muy bien. ¡Esperemos que estas iniciativas no tengan que ser muy seguidas y sean un ejemplo para todos”, destaca Lorena, médica de familia de un ambulatorio de Sant Adrià, que solicitó un taxi para realizar una guardia para atender pacientes con síntomas respiratorios.

“Agradezco esta iniciativa que nos ayuda mucho en nuestros desplazamientos y mis compañeros también lo saben. Espero que se reconozca la labor que desempeñan”, comenta Sonia, enfermera quirúrgica. Para evitar la picaresa, los taxistas aconsejan que sea la recepción de los hospitales que soliciten el taxi, aunque conforme se realiza un servicio los profesionales sanitarios se identifican y algunos ya contactan directamente con los taxistas.

“Agradezco esta iniciativa que nos ayuda mucho en nuestros desplazamientos”

SONIA Enfermera quirúrgicaLo que no hay duda es que las palabras de agradecimiento hacen más llevaderos los días difíciles que también atraviesan los taxistas. Aquellos que han decidido salir a trabajar reconocen que no hay miedo pero sí respeto a una enfermedad que se ha convertido en pandemia por lo que han tomado una serie mínima de medidas preventivas. Dentro del vehículo no faltan las solicitadas botellitas de alcohol o geles antisépticos de manos. “Está incluido con el servicio, yo se lo ofrezco a mis clientes”, explica Martin, que no usa mascarilla porque no las encuentra pero sí utiliza guantes. “También tengo un spray desinfectante para los cinturones y las manilas de las puertas”, apunta. “Sería bueno que la administración incluyera medidas como la desinfección general de todos los coches”, reclama esta taxista.

Las consecuencias económicas se empiezan a notar ante la baja demanda. “Todo está paralizado, el otro día por las Ramblas no había nadie. Ha bajado mucho el trabajo”, se lamenta Gordal, que la única manera para captar algún cliente es a través de las emisoras o las aplicaciones móviles. Eso sí, cuando suba a su taxi un trabajador sanitario el taxímetro no se podrá en marcha y sus carreras ayudan a frenar el coronavirus.

SALUT Y BUEN VIAJE

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