UN GRUPO DE TAXISTAS DE CALVIÀ SE NIEGAN A PONERSE UNIFORME

Media docena de conductores se niegan a vestir el traje oficial con el que el sector trata de competir en calidad y servicio con Uber o Cabify. Se enfrentan a posibles sanciones.

La introducción del uniforme para los cerca de 200 taxistasque operan en Calvià (Mallorca) ha creado una fuerte división en la flota más numerosa de Baleares, solo superada por la de Palma. La medida, pionera en toda España, salió adelante con un respaldo mayoritario en el mes de marzo del pasado año -cerca del 70% de los apoyos-, aunque hasta hace dos semanas no pudo ponerse en marcha por diversas cuestiones, tanto legales como logísticas.

Ahora, en plena temporada alta, los taxistas del municipio tienen ya ante sí la oportunidad -y la obligación- de lucir esos modelos, compuestos por un polo de color azul marino en la parte superior, y por bermudas o faldas -a elección de cada cual- en la parte inferior. Con ello, la Agrupación de Taxis de Calvià confía en dar un paso más hacia la profesionalización del sector, mostrando una buena imagen que, tal como recuerda su presidenta, Mari Carmen Navarro, «demanda hoy en día el usuario», especialmente si ha utilizado alguna vez los servicios de Uber o Cabify.

Sin embargo, media docena de taxistas calvianers no aceptan a estas alturas el cambio y se han rebelado contra la obligatoriedad del uniforme. Ellos son los únicos que actualmente conducen su vehículo de trabajo con la ropa que les apetece, con el peligro de que su ejemplo cunda entre quienes ya en su día mostraron su oposición al uniforme.

Desde la Agrupación se está pendiente ahora de que el Ayuntamiento de Calvià apruebe en pleno el preceptivo reglamento, aunque recuerda Mari Carmen Navarro que ya en la actualidad conducir un taxi de Calvià sin la ropa oficial es considerado como una falta grave, que comporta entre 30 y 60 días sin acceso a radio taxi, o entre 150 y 300 euros de multa.

Navarro lamenta esta oposición a cualquier cambio, incluso a aquellos que suponen «una evidente mejora en la imagen del colectivo» y que, como recuerda la presidenta de los taxistas, fue aprobado en asamblea por una amplia mayoría.

La introducción del uniforme ha sido solo una de las medidas impulsadas desde Calvià para modernizar el servicio en los tiempos de Uber. La asamblea celebrada en marzo del pasado año aprobó también que sea obligatorio el uso de TPVs -para que toda la flota de taxis permita el pago con tarjeta- y acordó reclamar a la Conselleria de Transportes que dirige Marc Pons un precio fijo en determinados trayectos, acabando así con los taxímetros para desplazamientos hasta el aeropuerto.

SALUT Y BUEN VIAJE

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