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GRILLETES AL VOLANTE

esclavos

La esclavitud ya no es pertenecer a otra persona y trabajar para ésta sin poder cambiar tu suerte. Ahora los esclavos no saben que lo son, la esclavitud es más un estado mental, es una disposición intelectual a no tener alternativa. Es decir, asumir que la vida, el trabajo y las relaciones sociales están subyugadas a un modelo económico heredado por otros y por desgracia, ni siquiera ser consciente de esa herencia, y en consecuencia, perpetuar la esclavitud sin ápice de reflexión. A que ha sido, es y será siempre así, que vivimos en el fin de la historia.

El nuevo esclavo no piensa, encadena los pensamientos de otros. No compara porque desconoce alternativa, y sí se le presenta un modelo distinto lo niega. El nuevo esclavo es un ser amaestrado, sumiso y a la par rebelde. Pero su rebeldía nunca es contra el amo, es contra el esclavo que no se somete. Defenderá sus cadenas incluso con la vida, él piensa que es «libre», qué tiene elección, no se fija que las alternativas no son suyas. El mismo modelo económico que te somete te pone diversas opciones a elegir, pero siempre dentro del Estatus Quo. La opción es la elección del sistema que hace que tú creas que eliges.

Para el nuevo esclavo la alternativa es elegir más de lo mismo. Es cambiar un poco para que nada cambie. El nuevo esclavo es feliz, sonríe porque come y no va desnudo. Pasaran los años, mientras, el esclavo repetirá el sonido del martillo que asegura los eslabones de su cadena. Irá orgulloso y mostrará sus callos a los ojos crédulos e inocentes de sus hijos. Mientras los acurruca en la cama les susurrará al oído las palabras huecas heredadas, y con una sonrisa les vomitará a la cara las ideas que los volverá unos buenos esclavos, sumisos y dóciles.

Recordar lo heredado, «en el taxi se tiene que trabajar muchas horas…….»

Ximo 1605

SALUT Y BUEN VIAJE.

LOS TAXISTAS EXTRANJEROS EN BARCELONA AUMENTAN Y YA SON UNO DE CADA SEIS CHÓFERES

 El número de paquistaníes se han triplicado en los últimos dos años y ya suponen un tercio de los extranjeros y un 5% de todos los de Barcelona.

El Prat de Llobregat. (ACN). – Barcelona cada vez se parece más a ciudades como Nueva York, donde es posible encontrar un conductor migrante cuando se coge un taxi. En Barcelona ya son extranjeros uno de cada seis, el 15,25%, de los 13.398 taxistas que hay. Hace dos años eran el 11,1%. A este crecimiento ha contribuido la crisis: muchos migrantes ven en el taxi un refugio mientras el trabajo es escaso en otros sectores. Pero el aumento tampoco se explica sin la explosión de los taxistas paquistaníes: han pasado de ser 269 en 2010 a 649 ahora, superando así como mayor grupo extranjero a los colombianos, estancados en torno a los 320. El desembarco de los paquistaníes en el mundo del taxi es tan fuerte que ya han creado una Asociación de Taxistas Pakistaníes de Catalunya.
“Antes trabajaba de soldador, pero como la construcción cayó estuve casi un año sin trabajo”, explica Ithan Asraf, de 25 años, al volante de su taxi. Lo condujo por primera vez hace tres. “Estuve buscando mucho tiempo y vi que en este sector había trabajo”, narra este chico que llegó a los 17 a Catalunya procedente de Pakistán.

Hace cinco y medio llegó Jaime Soto, colombiano. Este veterinario dudó poco justo después de migrar. “El salario [de veterinario] era supremamente malo y por eso me introduje en el sector” del taxi, indica.

Asraf y Soto son dos ejemplos de las dos comunidades, la pakistaní y la colombiana, que más despuntan en estos momentos en el taxi del área metropolitana de Barcelona: son los dos grupos con más peso dentro del colectivo que más crece en el sector: el de los conductores extranjeros, que ven en los coches amarillos y negros un refugio a la crisis de otros sectores.

El ‘boom’ paquistaní
Mientras la cifra total de taxistas se mantiene más o menos estable, la proporción de foráneos aumenta: este agosto hay en el área metropolitana en total 13.398 taxistas en activo, según datos del Instituto Metropolitano del Taxi a las que ha tenido acceso la ACN. Hace apenas dos años eran unos 12.900. Pero, mientras en 2010 era extranjero un 11,1% de ellos, ahora lo es el 15,25%: 2.043 taxistas en activo ahora en el área metropolitana tienen una nacionalidad distinta a la española.

Entre ellos hay 45 franceses, 34 alemanes y 31 rumanos. Pero destacan las nacionalidades africanas (por ejemplo hay 29 senegaleses y 13 argelinos), sudamericanas (con 98 ecuatorianos, 73 argentinos, 50 uruguayos y 37 brasileños) y asiáticas (con 29 indios).

En cuarta y tercera posición del ranking se encuentran los peruanos, que con 102 taxistas y suponen el 4,99% de los extranjeros, y los marroquíes, con 209 taxistas (en 2010 eran 141). Los líderes absolutos de la lista y los dos grupos que suponen casi la mitad -el 47,77% de todos los extranjeros- son los colombianos, con 327 taxistas (en 2010 eran 319), y los paquistaníes.

Estos son los protagonistas del verdadero boom, y los que han hecho crecer más la proporción de extranjeros en los taxis barceloneses: si hace dos años había unos 269 paquistaníes al volante de coches amarillos y negros ahora ya son 649: casi se han multiplicado por tres, han desbancado a los colombianos de la primera posición, suponen el 31,77% de los taxistas extranjeros y el 4,84% de todos los del área metropolitana de Barcelona.

Ya han creado la asociación Pak Taxi
Y se empiezan a organizar: en noviembre del año pasado un grupo fundó la entidad Pak Taxi – Asociación de Taxistas Pakistaníes de Barcelona, que ya tiene unos 250 abonados según su secretario general, Iftikhar Ahmed Khan. Khan, que tiene 36 años y lleva 10 en Catalunya, también entró en el sector hace dos años empujado por la falta de trabajo en otras áreas.

Nueva York, Londres y Oslo como modelos
Y cree que esta es la razón “fundamental” que explica la entrada masiva de paquistaníes en el mundo del taxi. Pero no el único. El secretario general de Pak Taxi también apunta al modelo de Nueva York, Londres y Oslo. Catalunya se ha convertido hace relativamente poco en un punto de asentamiento de una emigración paquistaní que, en cambio, hace mucho tiempo que está presente en la gran urbe norteamericana, la capital noruega y la antigua metrópolis del imperio británico. Y muchos de los paquistaníes catalanes tienen parientes en esas ciudades que hace tiempo que se dedican al taxi y que les han sugerido este camino, apunta Khan.

En tercer lugar, este taxista subraya el papel de la segunda generación de paquistaníes catalanes para acabar de señalar el ‘boom’ del taxi paquistaní en Barcelona. Los hijos de los inmigrantes, mucho más familiarizados con la lengua propia de Catalunya, su capital y sus vías de tránsito, lo tienen más fácil que sus padres para superar las pruebas para obtener el permiso para ser taxista, considera Khan.

Primeros asociados para comprar licencias
La incorporación de estos nuevos trabajadores extranjeros en el sector está sucediendo como es habitual: por debajo. El secretario general de Pak Taxi asegura que la mayor parte de los trabajadores migrantes son asalariados, es decir, que no han adquirido una licencia propia, que cuesta más de 100.000 euros. Esto hace que sea habitual ver muchos taxistas extranjeros trabajando por la noche, a partir de las seis de la tarde y hasta las seis de la mañana.

Algunos, sin embargo, han empezado a asociarse para comprar licencias compartidas, añade Khan. El hombre explica que algunos taxistas se agrupan en grupos de dos o tres para reunir el capital que cuesta una licencia. De esta forma los asociados evitan tener que contratar un crédito con un banco. Esto, de nuevo, tiene un motivo económico pero también uno cultural, apunta Khan: así se ahorran los intereses del crédito, unos intereses que el Islam, la religión mayoritaria entre los pakistaníes, proscribe porque los considera usura.

No siempre bien recibidos
En el sector del taxi este ‘boom’ paquistaní se está recibiendo con ambigüedad. “La mayoría reaccionan bien, depende, son cordiales”, explica Ithan Asraf, dejando entrever que no todos sus colegas españoles y catalanes lo son. De hecho, la hostilidad de algunos taxistas es apreciable si se pasea por la mayor parrilla de espera del área metropolitana, la de la T1 en el aeropuerto del Prat. Una zona, por ejemplo, que el presidente de PxC eligió para ir a hacer campaña poco antes de las pasadas elecciones españolas.
Khan no niega que al principio hubiera problemas y que algunos los causaran los nuevos taxistas paquistaníes, poco habituados a las normas no escritas del mundo del taxi en Barcelona, como por ejemplo respetar las colas para encochar pasajeros o no adelantar a otro taxi por las calles barcelonesas. De hecho, uno de los objetivos de Pak Taxi era difundir estas normas entre los nuevos conductores. “La mayoría [de paquistaníes] están trabajando pero no son profesionales y nosotros queremos formar unos taxistas profesionales”, indica, subrayando que esto será beneficioso para la imagen tanto de los taxistas recién llegados como para la de “Catalunya”.

“Ética profesional”
Cuentan con el apoyo de veteranos del sector, como Enric Baltasar. Este catalán, que tiene una licencia desde 1998, asesora Pak Taxi. “Estamos intentando, al menos con los recién llegados en el sector, hacerles ver que hay una ética profesional dentro del taxi”, apunta Baltasar. Se trata, según Baltasar, de volver a desarrollar una ética que ya se había perdido antes de la llegada de los nuevos taxistas para garantizar la convivencia en el sector.

Un sector que, sostiene Baltasar, tiene una oportunidad con la llegada de los paquistaníes: “Me he dado cuenta de que su cultura es similar a la catalana, es gente muy trabajadora, muy familiar y muy comprometida con su oficio. Siempre tienen ganas de aprender, de mejorar, y siempre buscan la manera de mejorar el servicio y la calidad del taxi en el área metropolitana “, defiende el veterano.

Reeditan una guía en catalán, castellano, inglés y urdú
Por ejemplo, Pak Taxi está preparando una reedición de una guía práctica del taxista que editaron el actual Área Metropolitana de Barcelona y el Consorcio de Normalización Lingüística de Barcelona hace unos años. Entonces fue impreso en catalán, castellano e inglés y esta vez quieren añadir el urdú. De esta forma, subraya Khan, no sólo se beneficiarán los taxistas paquistaníes: los españoles que todavía no han aprendido catalán volverán a tener la oportunidad de hacerlo. Y los catalanes que quieran aprender inglés, también.

SALUT Y BUEN VIAJE.