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LOS TAXISTAS CONVOCAN UNA HUELGA EN MADRID LOS DÍAS 29 Y 30 DE JUNIO

Protestarán por la “pasividad” del Ayuntamiento de la capital frente a la “competencia desleal” que, a su juicio, representan plataformas de empresas de vehículos de alquiler con conductor como Uber y Cabify

La Asociación Gremial del Taxi ha convocado una huelga los días 29 y 30 de junio para protestar por la “pasividad” del Ayuntamiento de la capital frente a la “competencia desleal” que, a su juicio, representan plataformas de empresas de vehículos de alquiler con conductor como Uber y Cabify.

En una nota de prensa, esta asociación ha criticado la “pasividad” del Ayuntamiento respecto a “la reiterada y expresa petición del sector del taxi de que mostrara su respaldo contundente a este servicio público frente a multinacionales como Uber y Cabify“.

Entre otros aspectos, denuncian “la falta de aumento de agentes municipales destinados a vigilar y controlar el cumplimiento de la ley por parte de los vehículos de transporte con conductor” y “el aumento de las infracciones cometidas por las citadas multinacionales“.

Por este motivo, la asociación más representativa del sector del taxi en Madrid ha decidido convocar una huelga desde próximo día 29 a las 0.00 horas, hasta el día 30 a las 23.59 horas, coincidiendo con la celebración del World Pride, que convierte a la capital en sede mundial de las fiestas del orgullo gay.

La plataforma Uber ha sido elegida colaboradora oficial en estaUber ha sido elegida colaboradora oficial en esta cekebración, con la oferta de servicios de movilidad a los organizadores, ponentes y artistas y la puesta en marcha un servicio de furgonetas para grupos denominado UberVAN.

SALUT Y BUEN VIAJE

LOS PRECARIOS DE LA NUEVA ECONOMÍA DIGITAL; CABIFY, DELIVEROO…

La revolución tecnológica ahonda las diferencias entre puestos cualificados bien pagados y un creciente número de trabajadores que prestan servicios cada vez en peores condiciones.

En el medio año que lleva en su actual trabajo, José Arcadio no ha visto ni una sola vez a su jefe. No sabe cómo se llama. Ni siquiera si es hombre o mujer. Solo recibe mensajes a través de una aplicación que le informa a dónde y cuándo debe ir. José Arcadio trabaja para la empresa de reparto de comida Deliveroo. O, más exactamente, aporta sus servicios como autónomo. Es, como él dice con sorna, “empresario” de su propio cuerpo.

Como él, más de 1.000 repartidores o, como la compañía prefiere llamarlos, riders prestan sus piernas para que una multitud de personas reciban en sus casas u oficinas comida recién salida del restaurante. Deliveroo es solo la punta de lanza de una revolución tecnológica que no deja de crear nuevos empleos, destruir otros y que, muy probablemente, acabará por modificar todos. “La economía digital va a erosionar bruscamente la relación tradicional entre empleado y empleador”, aseguraba en su número de este mes Finance & Development, la revista que edita el FMI.

José Arcadio —en realidad no se llama así: elige este nombre para guardar el anonimato a la hora de criticar a quien le da de comer— es una prueba de esta nueva realidad. Presta sus servicios todos los días a Deliveroo, pero no guarda ninguna relación con el gigante de la comida a domicilio: la bicicleta que se ha convertido en su compañera más fiel la aporta él; y si tiene algún accidente o avería, algo muy habitual en el sector, el problema es solo suyo. Incluso la caja con el logo de la empresa donde viaja la comida corre de su cuenta: desembolsó 60 euros en depósito por ella y un soporte para el móvil. “Es un negocio redondo. No es que minimicen los costes: es que no tienen ninguno”, asegura en una terraza del centro de Madrid.

Carl Benedikt Frey, codirector del programa de Tecnología y Empleo de la Universidad de Oxford, es probablemente uno de los mayores expertos del mundo en este tema. En un artículo reciente, este prestigioso economista sueco aseguraba que, en contra de lo que podría parecer a primera vista, la presencia de Uber no ha reducido el número de taxistas en las calles de EE UU. Más bien al contrario, ahora hay más. Pero los nuevos competidores sí contribuyeron a que los salarios de los taxistas se redujeran en torno al 10%. Contactado por este periódico, Frey asegura que el proceso de digitalización es todavía muy reciente como para extraer conclusiones definitivas.

“La economía colaborativa ofrece un simple intercambio: más libertad y flexibilidad a cambio de menos seguridad en el trabajo. Los cambios legislativos podrían, sin embargo, modificar este equilibrio. Así que por ahora no hay ningún efecto inevitable sobre el mercado laboral”, responde Frey en un correo electrónico.

No hay efectos inevitables, pero sí síntomas de que algo está pasando. Esta semana Barcelona creó su primera asociación de ciclomensajeros, esos jóvenes con aspecto de deportista que recorren las ciudades a golpe de pedal transportando objetos para empresas como Glovo o Stuart; o comida para Deliveroo o Ubereats. Hace unos pocos meses en Madrid se dio un paso similar. “El ciclomensajero que trabaja para una start up no tiene un centro de trabajo. Son como homeless a tiempo parcial”, escribieron los responsables de la agrupación madrileña. Su homóloga barcelonesa, la plataforma Riders por derechos, presentó el jueves un decálogo de peticiones ante la “precarización progresiva” que padecen.

Algunos colectivos sienten que las nuevas empresas digitales sirven para restar derechos laborales. Pero los expertos no tienen claro aún los efectos finales de un cambio tan gigantesco. La economista Sara de la Rica alerta sobre una polarización creciente: las empresas competirán por captar el talento de los trabajadores más cualificados; mientras que un importante grupo de trabajadores sin las habilidades necesarias para adaptarse a los nuevos tiempos se quedará atrás, con condiciones cada vez más precarias. Se les exige cada vez más flexibilidad, en beneficio de la empresa.

“En España, la reforma laboral ha permitido disminuir los salarios de entrada. Los grandes perdedores son los jóvenes que hoy se integran al mercado laboral, con niveles salariales equivalentes, en términos reales, a los de 1990”, añade esta catedrática de Economía de la Universidad del País Vasco.

Pero los cambios no afectan solo a los sueldos. La revolución digital también ha sacudido el tipo de relaciones en torno al puesto de trabajo. El modelo de contrato de 40 horas semanales con un mes de vacaciones va cediendo peso ante fórmulas más flexibles. En detrimento, en muchas ocasiones, de la parte más débil de la cadena. “El riesgo se ha trasladado de la empresa al trabajador”, concluye la profesora De la Rica. Estos nuevos proletarios del siglo XXI ganaron una batalla el año pasado, cuando un tribunal británico dictaminó que la empresa estadounidense Uber debía considerar a sus conductores como empleados, y no meros autónomos, confiriéndoles el derecho a vacaciones y un salario mínimo.

Arun Sundararajan, autor de Economía colaborativa: el fin del empleo y el auge del capitalismo de masas, detecta dos procesos paralelos: por una parte, las nuevas plataformas tecnológicas permiten organizar la actividad con autónomos a los que se les pide más o menos trabajo en función de las necesidades; y por otra, los avances en inteligencia artificial y en robótica presagian la automatización de actividades complejas, como la abogacía, consultoría y transporte. “La unión de estos dos factores deriva en un mercado laboral en el que los contratos a tiempo completo se dividirán en proyectos y tareas”, escribía este profesor de la Universidad de Nueva York en la revista Finance & Development. Uno de los principales riesgos de este proceso es el aumento de la desigualdad.

Más desigualdad

La socióloga Belén Barreiro aborda este peligro en su nuevo libro, La sociedad que queremos. “La tecnología refuerza la brecha social, contribuyendo a aumentar las desigualdades”, asegura en conversación telefónica la expresidenta del CIS. Fernando Encinar, cofundador del portal inmobiliario idealista, apunta que no solo los trabajadores poco cualificados van a sufrir el impacto de la digitalización. “La robotización no supone un gran riesgo para actividades como atender un bar o colocar ladrillos, y sí para determinadas profesiones donde los algoritmos pueden ser eficientes, como la gestión de renta variable”, señala Encinar, que destaca que más del 90% de los 500 trabajadores del grupo idealista tienen contrato indefinido. “Para nosotros es fundamental atraer y retener el talento. Y la certidumbre laboral es un activo muy importante”, concluye.

Los empleos ligados a la nueva economía van más allá del transporte. Abarcan desde gigantes de la economía colaborativa ya muy populares como Blablacar o Airbnb hasta aplicaciones menos conocidas que ofrecen una legión de trabajadores invisibles dispuestos a limpiar su casa, hacerle la compra u ocuparse de los encargos más engorrosos. Son todo comodidades para los clientes de esta nueva generación de start ups. Comodidades que proporciona el trabajo de gente como José Arcadio. “Para mí lo peor es que la empresa no tenga ninguna responsabilidad ante lo que nos pueda pasar. Aunque a mí por ahora me compensa la flexibilidad de este trabajo”, asegura mientras apura su cerveza, poco antes de alejarse montado en la bicicleta en la que está a punto de pasar su jornada laboral.

Repartidor de Deliveroo

“Nadie se ha responsable de lo que nos pasa”

Viernes por la noche en Madrid. Al lado de la parada de metro de Tribunal, un enjambre de jóvenes, casi todos varones y muchos latinoamericanos, espera su turno para salir zumbando. Con sus bólidos a pedales repartirán comida recién salida de los restaurantes con un radio de acción de pocos kilómetros. José A., nombre ficticio, es uno de ellos. Le preocupa sobre todo que pueda tener un accidente y nadie se haga cargo. “Hace poco un compañero se dio contra el parabrisas de un coche. No le ocurrió nada grave, pero estuvo tres semanas sin trabajar. Tres semanas en las que, por supuesto, no cobró nada”, asegura. Hace una pausa. “Nadie se hace responsable de lo que nos pasa”, añade.

Esta historia le sonará familiar a los 3,2 millones de autónomos que hay en España. Pero las diversas plataformas digitales intensivas en mano de obra no cualificada han extendido esta figura al máximo. En estas empresas, las relaciones laborales se difuminan al máximo. En Deliveroo aseguran que los riders —nombre que usan para los repartidores— aprecian la flexibilidad que les permite compaginar el trabajo y otras actividades como los estudios. “Ellos eligen cuándo y dónde trabajar con nosotros y por cuánto tiempo”, añaden fuentes de la empresa.

Pero el malestar es evidente. Así se explica la creación esta semana en Barcelona de un colectivo de mensajeros —de Deliveroo, Glovo y otras empresas similares— para tratar de defender sus derechos. Siguen así el ejemplo de compañeros de Londres o Madrid. El gigante de reparto de comida nacido en Reino Unido hace cuatro años ha respondido enviando a sus repartidores un correo en el que se convoca a algunos a una sesión informativa donde puedan exponer sus preocupaciones. Y han contratado a una agencia externa que organice grupos de trabajo con los riders.

La flexibilidad que vende la compañía es, según José A., tan solo relativa. Este repartidor que espera abandonar pronto este trabajo para dedicarse a lo que ha estudiado asegura que quien rechaza hacer fines de semana, por ejemplo, es penalizado con un menor volumen de trabajo. “Se nos valora por tres criterios: la disponibilidad, el porcentaje de aceptación de pedidos y la velocidad. Parece como si se nos animara a saltarnos los semáforos. Si no, es imposible llegar”, protesta.

José A. dice obtener unos 600 euros después de impuestos por una semana laboral de 25 horas. En Deliveroo aseguran que los riders —jóvenes varones en su inmensa mayoría— suelen trabajar de forma esporádica, con una media semanal inferior a las 20 horas. “Somos jóvenes, sí, pero casi todos acabamos con problemas de rodillas o dolores de espalda de los que nadie se preocupa”, concluye el ciclomensajero.

Conductor de Cabify

“Me llaman desleal. Parece que fuera un asesino”

Al llegar a la sede de Cabify es difícil no pensar en la imagen típica de una start up de Silicon Valley. Un ejército de jovencitos —ingenieros, programadores, desarrolladores…— se esfuerzan en mejorar una aplicación que nació en España en 2011, y que desde entonces ha crecido hasta llegar a 35 ciudades de 12 países y dar trabajo a 1.800 personas, 280 de ellas en España.

Además de los jóvenes con pinta de informáticos, en estas oficinas del noreste de Madrid también se observa un goteo constante de hombres que llegan y se van con una caja bajo el brazo. Son los conductores de los más de 600 vehículos con los que Cabify opera en España. Van allí a recoger las botellas de agua que los chóferes ofrecen de forma gratuita a los clientes, y que se han convertido en seña de identidad de una empresa empeñada en ganar cuota de mercado a golpe de amabilidad. Una compañía que en los últimos meses se ha convertido en el blanco favorito de los taxistas y de partidos como Podemos.

E. G. es uno de esos conductores de Cabify que solo hablan maravillas de la empresa a la que presta sus servicios —no son empleados directos, tan solo tienen un contrato mercantil— y que no dedican ni una buena palabra a sus nuevos enemigos acérrimos: los taxistas.

“A los seis meses de empezar a trabajar aquí, uno de ellos me rompió la luna con un martillo. Lanzan ácido con jeringuillas o huevos podridos. No pasa el día en el que no me escupan o insulten. Me llaman intrusista y desleal. Parece que fuera un asesino”, se queja E. G., que no quiere identificarse más que con iniciales, ni mostrar la cara al fotógrafo por miedo a represalias de sus antiguos compañeros. Porque antes de estar a este lado de la batalla, E. G. trabajó como taxista durante seis años. En 2009, la licencia le costó 178.000 euros y la vendió hace tres años por 130.000.

Los conductores de Cabify —la compañía se niega a especificar cuántos hay— defienden a la empresa con ahínco. Mariano Silveyra, director general de la empresa en España, explica las denuncias que el sindicato CNT ha presentado por jornadas abusivas como parte de una campaña orquestada por el sector del taxi. Al igual que el vídeo en el que Podemos acusaba a Cabify de “competencia desleal” y de tributar fuera de España. La empresa ha respondido al partido que dirige Pablo Iglesias con una demanda. “Es tan solo un intento más de desprestigiarnos”, asegura Silveyra.

¿Se enfrentará Cabify a una situación similar a la de Uber, a la que un juzgado británico obligó a considerar a sus conductores como empleados? “No conozco el caso al detalle. Pero el nuestro es un modelo muy distinto. La prueba es que nuestros conductores están encantados con nosotros”, concluye el ejecutivo.

SALUT Y BUEN VIAJE

SE NIEGA A SUBIR EN EL TAXI DE UNA MUJER Y SUS COMPAÑEROS SE NIEGAN A LLEVARLE

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La mujer estaba situada al principio de la fila de taxis, pero el hombre se fue directo al segundo. El resto de los taxistas se negaron al oírle decir: “Yo con una mujer no me monto, que no llego”. No es un hecho habitual, pero sucede. Olga lleva diez años como taxista y ha tenido dos experiencias similares.

“No es la primera vez que ocurre, aunque tampoco es algo habitual”, explica Daniel Díaz, taxista, escritor y colaborador en 20minutos, sobre la situación que vivió este miércoles cuando un hombre se negó a montar en el taxi que conducía una mujer. Yo con una mujer no me monto, que no llego Daniel vivió una situación que “creía que estaba superada”: era el segundo de una fila de cinco taxis y un hombre se acercó a la carrera hasta el suyo. Aunque le correspondía a la mujer del primer vehículo llevarle. El comentario que hizo le dejó claro que se encontraba ante un “idiota”, afirma. “Yo con una mujer no me monto, que no llego”, explica que fueron sus palabras. “El hombre iba a tarde a coger un tren o algo así y debió pensarse que mi compañera no llegaría por el hecho de ser mujer”.

Su compañera, a la que no conoce personalmente, se bajó del coche al ver la situación. Daniel se negó a llevarle y ella le hizo un gesto de agradecimiento, “aunque no hacía falta”, dice Daniel. Después, los otros tres compañeros de la parada también se negaron. “Somos unos 20.000 taxistas en Madrid y es habitual que te toque una mujer”, explica el escritor.

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“Nos sentimos arropadas” En diez años como taxista he tenido dos malas experiencias Olga es taxista desde hace diez años. “En este tiempo he tenido dos malas experiencias“, cuenta. La primera vez fue en una situación similar a la que presenció y vivió este miércoles Daniel. “Estaba la primera de la fila y el hombre se fue al segundo, me bajé y le dije ‘caballero es aquí'”, explica ella. La respuesta de él fue que con señoras no se montaba. “Le pedí a mi compañero que por favor no le llevara, pero lo hizo y me indigné más por eso que por lo que el hombre me dijo”. Sin embargo, que su compañero decidiera llevar a este hombre “es un caso entre muchos, normalmente nos apoyan: nos sentimos arropadas”, afirma Olga. La segunda situación la hizo sentirse “humillada”. Un hombre le pidió que le llevara a un sitio al que no sabía llegar, por lo que le pidió indicaciones. “Me dijo que le pidiera a mis compañeros que me enseñaran a hacer mi trabajo y a conducir”, cuenta. “Despreció mi trabajo por el mero hecho de ser mujer, sin que me moviera del sitio”. “Pero son casos aislados”, señala Olga. “Nadie tiene derecho a despreciar tu trabajo por tu sexo o tu raza, que también ha pasado”, asegura esta taxista madrileña. Viral Los tuits de Daniel Díaz se han hecho virales, tanto que han llegado hasta Pablo Echenique, secretario de Organización de Podemos, que ha publicado una imagen con los mensajes en su página oficial y un mensaje: “A veces, en el mundo, pasan cosas bonitas”.

SALUT Y BUEN VIAJE.

ASÍ SOBORNAN LOS PUTICLUBS A LOS TAXISTAS PARA QUE LES LLEVEN CLIENTES

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Los prostibulos pagan entre 30 y 60 euros a los taxistas por cada cliente que llevan

La mayoría son clubs de lujo en El Viso y Serrano 

  • Es miércoles de madrugada, ni un alma pasa por el Viso, pero varios taxis echan el freno frente a un lujoso palacete que hace las veces de puticlub; van cargados de hombres con ganas de ver a chicas bailar o pasar la noche con ellas. Los taxistas, pueden ser buenas o malas personas, lo que no son es altruistas. Por cada cliente que llevan se embolsan una comisión ilegal que oscila entre los 30 y los 60 euros, de mano del portero o de la madame.

    Así que no hay que sorprenderse si al coger un taxi en Madrid y su conductor te ofrece un ‘plan alternativo’ y te lleva a uno de estos palacetes.

    Así es como funciona el sistema de ‘sobornos’ que los clubs nocturnos y prostíbulos más lujosos de la capital tienen con algunos de los taxistas para conseguir clientes. Ellos llevan clientes y cobran por la carrera y por la comisión, si el cliente además de estar con las chicas consume los pagos pueden aumentar.

    Los clubs más exclusivos de Madrid

    No hay luces de neón ni los típicos bares de carretera; el negocio más antiguo del mundo es mucho más discreto si eres capaz de pagarlo.

    Los prostíbulos suelen ser chalés y palacetes en la zona de El Viso, Serrano y Chamartín, los barrios más exclusivos de Madrid. Algunos de ellos tienen licencias de bares de striptease, otros simplemente son casas particulares repletas de chicas.

    Estos locales de lujo tienen las tarifas más beneficiosas para los taxistas y, en consecuencia, son los que más clientes reciben. Según los testimonios de varios taxistas, el dinero se entrega “en billetes en la puerta del local” y por supuesto no se declara en ningún sitio ni queda constancia de su recepción.

    Es una práctica normalizada. A los clubes les beneficia, también a los taxistas.

    Denuncias por llevar publicidad de prostíbulos

    Pero esta no es la única relación que parece haber entre los dos sectores. El pasado julio, el Ayuntamiento de Valencia multó a varios taxistas que tenían publicidad de servicios de prostitución en sus coches.

    Las multas oscilaban entre los 300 y 1.000 euros ya que el Ayuntamiento consideraba este tipo de publicidad una “infracción grave” al atentar contra “la dignidad de las mujeres”. También es habitual que dentro de los taxis haya tarjetas de estos locales que se ofrecen a los clientes./MADRID

    SALUT Y BUEN VIAJE.

     

LA GUERRA ENTRE LOS CONDUCTORES Y MYTAXI EN MADRID SE RECRUDECE

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Una asociación denunciará a la ‘app’ en los tribunales por “competencia desleal”

El conflicto entre parte del sector del taxi de Madrid y MyTaxi, una aplicación para encontrar vehículo, acabará en denuncia penal por supuesta competencia desleal. La Federación Profesional del Taxi (FPT) prepara una querella judicial por los chollos que ofrece la firma a los clientes: descuentos del 50% y regalos de carreras a precio único de 20 euros.

La queja formal contra la firma, que pertenece a Moovel, filial de Daimler, llegará antes del verano. El argumento principal es que las promociones de MyTaxi cercenan la libre competencia. “No puede ser que el cliente pague tarifas inferiores a las establecidas por el Ayuntamiento de Madrid. ¿Qué hacemos los demás?”, se pregunta un portavoz de la federación.

La ofensiva judicial tiene visos de tener un fuerte impacto en el sector del taxi en Madrid. De las 15.723 licencias de la capital, unas 2.500 están afiliadas a la tecnológica.

Control del transporte privado

La denuncia penal que ultima la Federación Profesional, que representa a unos 3.000 conductores, llega después de una queja formal ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por el mismo motivo.

Ambas acciones forman parte de una batalla soterrada por el control del transporte privado de Madrid. “MyTaxi pertenece en última instancia al fabricante Daimler. La empresa automotriz es también dueña de Car2Go, el sistema decarsharing que se ha estrenado en Madrid. Es peligroso que una sola empresa pueble la calle de coches con diferentes sistemas”, añade la misma fuente.

De momento, MyTaxi presume de 45.000 vehículos afiliados y 10 millones de clientes. En España, la app desembarcó en 2009 y ya tiene a más de 5.000 profesionales afiliados.

Condenada

Pese a su éxito, los detractores de la plataforma cargan contra su agresiva política comercial. “No se puede entrar a reventar precios o acabaremos pagando por trabajar. La empresa ha sido condenada por estas mismas prácticas en Alemania”, agrega el profesional consultado.

Cabe recordar que la Audiencia Provincial de Fráncfort prohibió en enero los descuentos que ofrecía la app. El tribunal dictaminó que las tarifas no podrían exceder las establecidas ni por encima ni por abajo, ya que ello “distorsionaba la competencia”.

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CUATRO EMPRESAS SE REPARTEN EL NEGOCIO ILEGAL DEL ALQUILER DE TAXIS EN MADRID

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                             Protesta de taxistas en Madrid por la liberalización del sector.

Creditaxi, líder en el sector, ofrece hasta 1.700 euros mensuales a los taxistas jubilados que cedan sus licencias. Las empresas contratan a conductores novatos a quienes presionan para que facturen al menos 3.800 euros al mes

Cuatro empresas han florecido sobre un negocio tan próspero como ilegal. El alquiler de taxis está prohibido en Madrid, pero la normativa de transportes no ha impedido que cuatro empresas florezcan bajo la sombra de un esquema difícil de perseguir. El negocio se basa en los taxistas jubilados que desean complementar su jubilación con una buena suma de dinero por alquilar su taxi a empresas profesionalizadas que ofrecen hasta 1.700 euros mensuales por la cesión del taxi.

El mecanismo es sencillo. En lugar de vender su licencia, el taxista jubilado otorga poderes a las empresas del sector que se encargan de buscar conductores, formalizar seguros y gestionar el dinero recaudado por los conductores. “Pedimos a cada conductor que facture 3.800 euros. Ellos se quedan con el 35%. Nosotros tenemos una comisión fija de 300 euros. El propietario sólo tendría que pagar los gastos de la Seguridad Social o de autónomos de los contratados. Al final le quedan entre 1.400 y 1.700 euros”, explica una comercial de la empresa Creditaxi, sin saber que habla con un periodista.

El próspero negocio del alquiler de taxis ha permitido al propietario de la empresa, Jesús Ramos Fernández, administrar otras 16 sociedades, algunas de ellas destinadas a actividades muy diferentes a la del sector del taxi como venta de embarcaciones, tiendas de ropa, márketing y actividades inmobiliarias.

Los negocios paralelos

La Federación del Taxi ha pedido al Ayuntamiento de Madrid la investigación de este tipo de actividad, prohibida por el Reglamento de Servicios de Transporte Público Urbano en Automóviles de Turismo. La Federación calcula que la empresa líder del sector, Creditaxi, cuenta con entre 300 y 400 vehículos, lo que supondría unos ingresos limpios de más de 100.000 euros mensuales sin contar con los negocios paralelos del lavado y la reparación de vehículos. Además, los propietarios deben pagar una tarifa mensual de cinco euros por concepto de gasto de abogado.

Además de Creditaxi, otras dos empresas luchan por el mismo mercado: Jubiltaxi y Gestión Integral del Taxi. Una cuarta compañía, pionera en el sector y gestionada por un expolicía local madrileño ampliamente conocido en el medio, también compite para la captación de taxistas jubilados. “Ayudamos a los taxistas a rentabilizar al máximo sus licencias y mejorar su jubilación gracias a nuestro servicio”, anuncia la empresa Jubiltaxi que promete 1.000 euros netos mínimos al mes.

No alquilan, “gestionan”

Para protegerse legalmente, las compañías niegan que vivan del negocio del alquiler del taxi. Aseguran que sólo “gestionan” los vehículos cuando sus dueños están enfermos o tienen una sanción de tráfico que les impide la explotación del vehículo.

Además del negocio del alquiler, las empresas del sector también sirven como intermediadores en la venta de licencias. Su capacidad para conseguir financiación con los bancos hace que muchos compradores y vendedores los utilicen como mediadores en las operaciones, otro de los negocios paralelos.

El colectivo de taxistas, afectados por la liberalización creciente del sector, no oculta su molestia con estas prácticas. “Hay taxistas que comienzan el día presionados porque saben que tienen que hacer, como mínimo 90 euros diarios. Suelen trabajar muy mal: cobran de más a los turistas, aplican tarifas más caras o suplementos que no aplican cogen clientes cuando hay otros taxis esperando en las paradas”, explica un taxista madrileño.

La alcaldesa de Madrid prometió hace dos años investigar las presuntas irregularidades cometidas por las empresas. Desde entonces, el negocio no ha dejado de crecer.

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PIEDAD LA PRIMERA TAXISTA DE ESPAÑA

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                                  Piedad lleva a unos clientes por León – MUNDO GRÁFICO

La leonesa Piedad Álvarez Rubio fue un icono en tiempos de la República 

Piedad Álvarez Rubio fue un icono en tiempos de la República. «Mientras otras mujeres inclinan sus ojos sobre los libros de Filosofía y Derecho, mientras otras luchan con el hombre en la cátedra y en el laboratorio, aquí en León hay una mujer que gana su vida ante el volante de un coche». Así empezaba un reportaje a doble página que Mundo Gráfico publicó en 1935 cuando esta leonesa se convirtió en la primera taxista de España.

Años después Piedad tuvo que ‘competir’ con otras mujeres por tal honor, debido al desconocimiento que su caso tuvo para los grandes medios nacionales. Y así taxistas de Barcelona, Las Palmas o Lugo izaron también la bandera de haber sido la primera profesional del volante cuando el mérito era de ella. La mejor prueba es aquel primer reportaje.

Piedad aprendió a conducir cuando tenía algo más de veinte años y en 1932 sacó la licencia. Su madre tenía un garaje. Viendo a los chóferes y a su hermano ir y venir con sus coches se animó. «Yo estudié para maestra, aquí en León, pero tenía que ayudar a mi madre y empecé a trabajar», comentaba Piedad en aquella primera entrevista sobre sus inicios.

«La Peñina», como se la conoció, trabajó en el taxi 40 años, hasta 1974, y tenía su puesto en la antigua parada de Legio VII, al lado del Ayuntamiento en San Marcelo. Su licencia fue la 49 y, cuando se retiró, se la traspasó a un emigrante leonés retornado, Fernando Baro Alonso.

Desde que empezó en los años 30 hasta que León tuvo una segunda mujer al frente del volante de un taxi, tuvieron que pasar más de dos décadas. Esa segunda taxista se llamó Alejandra Álvarez Rubio y trabajó desde 1959.

«El último coche que tuvo doña Piedad Alvarez Rubio era un Seat 600, limpio, pulcro, esmeradamente cuidado. Creo que con este coche se retiró de la profesión. Eran muchos años de trabajo. Y más curiosidades, cuando estaba en la parada aprovechaba el tiempo, para entretenerse, leyendo novelas de aventuras, o de las llamadas «rosas», que ahora se dicen del corazón, escuchando también los seriales de la radio… Doña Piedad Alvarez Rubio era toda una mujer. Era una leonesa de primera y enamorada de su profesión», dejó escrito en la prensa local Máximo Cayón Waldaliso, quien fuera cronista de León, sobre la primera mujer taxista de España.

No es que la historia del taxi haya interesado mucho, aunque se cuenten por miles los profesionales del volante. Pocas son las referencias, ni siquiera en la era de Internet.

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Piedad comprobando el motos de su taxi. FOTO: MUNDO GRÁFICO

Lo que es cierto es que otras ciudades de España no contaron con mujeres taxistas hasta mucho más tarde. Todavía este pasado mes de marzo moría en Asturias Victoria Vasilievna Judoleeva, de 83 años, natural de Crimea y casada en Rusia con el vasco Ricardo Canteli, un «niño de la guerra» de padre asturiano. En 1964, según contaba con motivo de su entierro La Nueva España, ocho años después de llegar a España y sólo un mes después de recibir preparación en la escuela de la Mutua Nacional de Auto-Taxi, Victoria Vasilievna Judoleeva se convirtió en la primera mujer taxista de Madrid.

De otras pioneras hay menos datos, como de Dolores Trabado, de Lugo;, Margarita López Grau, de Barcelona, o de Ángeles Pérez Guerra, primera conductora de guaguas en Las Palmas. En cambio, en Nueva York, la primera carrera de una mujer al frente de un taxi fue el 1 de enero de 1915 y su protagonista se llamó Wilma Russey.

La llegada al mundo del taxi de Piedad Álvarez Rubio supuso toda una revolución, primero en una ciudad pequeña como León, de apenas 30.000 habitantes, y también para una sociedad como la española que abría nuevos campos a la mujer, como seña de identidad de la República. «Soy muy serena. Conducir es de una gran sencillez; sólo hace falta, en primer lugar, poseer esa serenidad, esa visión segura de las cosas», contestaba Piedad a Mundo Gráfico.

En su corto periplo, ya tenía incluso anécdotas, como cuando llevó a un grupo de carteristas. Les dejó en el sitio indicado, pagaron y así acabó la historia.

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La taxista habla con un reportero de Mundo Gráfico

Su jornada laboral era entonces de 12 horas, de nueve de la mañana a nueve de la noche, con una pausa para comer. Casada con otro taxista, su primer coche llevó la matrícula de León 2897 y solía sacar al día unas 50 pesetas.

Nunca se sintió discriminada por ser mujer. «No, nunca. Hay que saber hacerse respetar. Yo he llevado a un grupo de hombres solos de juerga, por ejemplo, y en ningún momento han dejado de respetarme El público es conmigo de una total corrección». Para entonces ya había visto de todo. Maridos con destinos un tanto secretos, parejas… «Hay que ser discreta. Es como si fuera nuestro secreto profesional», comentaba.

En 1961, la revista profesional de los taxistas españoles publicó que Dolores Trabado, de Lugo, era considerada la primera taxista de España, algo que desmintió el gran periodista leonés Joaquín Nieves desde las páginas del diario Proa haciéndole una entrevista a Piedad Álvarez Rubio, que para entonces ya acumulaba más de treinta años al volante.

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El primer  taxi que tuvo Piedad Álvarez Rubio, aparcado ante la Catedral. MUNDO GRÁFICO

Cuando empezó, confesaba a Nieves, nunca creyó que terminarían existiendo tantos taxis en León. «León empezó a crecer pero sin que nos imaginásemos que iba a ser lo que hoy es», confesaba.

Y recordaba también a su hermano, que fue decano de los taxistas leoneses, y aquel garaje de su familia «que influyó notablemente en esta afición mía por el mundo del motor».

Además de por el taxi, fuee muy popular por ser la propietaria de una tienda de ultramarinos en la calle La Rúa.

Piedad vivió en una de aquellas casas adosadas a la cerca medieval en la calle Independencia, cerca del bar Los Candiles. Nunca tuvo un accidente. Sí averías, que también sabía reparar salvo que fueran muy «gordas», como recordaba.

Los últimos años ya no trabajaba 12 horas, como cuando empezó. Con su Seat 600, relevaba con su taxi a otro compañero a la hora de comer y los días festivos. Al retirarse, su historia, como la de tantos, cayó entonces en el olvido.

SALUT Y BUEN VIAJE

MANIFESTACIÓN MASIVA DE TAXISTAS EN MADRID CONTRA UBER, CABIFY Y LA CNMC

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Bajo el lema ‘Por la supervivencia de 100.000 familias’ el sector del taxi se manifiesta en Madrid contra Uber, Cabify y los planes de la CNMC de desregular el sector

El centro de Madrid se va a convertir hoy en un caos circulatorio (más de lo habitual) cuando entre 2.000 y 2.500 taxitas de toda España ocupen las carreteras de la capital en protesta por lo que consideran una desregulación del sector a manos de la Comisión Nacional de Mercados y la Competencia (CNMC). Según la Federación Nacional del Taxi (Fedetaxi), que convoca la manifestación, las medidas que planea la CNMC van encaminadas a favorecer aplicaciones como Uber o Cabify, perjudicando a miles de profesionales del taxi en nuestro país.

Bajo el lema ‘Por la supervivencia de 100.000 familias’ , la manifestación comenzará a las 11 horas en la Plaza de Colón y, precedida por 25 taxis, hará un recorrido hasta la sede de la CNMC, donde el presidente de Fedetaxi, Miguel Ángel Leal, leerá un comunicado. El regulador ha expresado ya su disposición a flexibilizar la normativa actual que supervisa la activad de las compañías vehículos de alquiler con conductor (VTC). Estas son justo las licencias bajo las que opera la ‘app’ Cabify y el modelo que adoptará dentro de poco Uber en su regreso a España cuando lance su nuevo servicio UberX.

La patronal del taxi argumenta que los planes de la CNMC solo servirán para destruir el sector y ponerlo en manos de los intereses de multinancionales

La CNMC instó el pasado enero al Ministerio de Fomento y al Consejo de Ministros a anular varios artículos de la normativa aprobada el pasado noviembre que regula las licencias VTC. El organismo cree que la normativa presenta restricciones a la libre competencia y ha advertido de que si Fomento no modifica el real decreto en un mes, lo impugnará ante los tribunales.

Estas son algunas de las imágenes en directo de la manifestación que han comenzado a publicarse en Twitter:

Según la patronal, el sector del taxi español, participado por más de 70.000 trabajadores autónomos que sustentan 100.000 familias, genera unas cifras globales de facturación de 4.000 millones de euros anuales, de los que más de la mitad van destinados a las arcas públicas. Fedetaxi ha iniciado una ronda de reuniones con diferentes partidos políticos y ya ha logrado el apoyo del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso.

La manifestación de hoy coincide con el lanzamiento inminente en España de UberX, su nuevo servicio de coches con licencias VTC. Cuando se estrene el servicio, solo tendremos que abrir la aplicación en el móvil y localizar el “taxi” más cercano. En la pantalla veremos el coste estimado del trayecto y podremos decidir si queremos que nos recojan en el mismo punto donde nos encontramos o en otro diferente. Aceptar. Listo. El conductor tardará en aparecer una media de solo cinco minutos. El pago se realiza directamente a través de la aplicación (con el número de tarjeta asociado a la ‘app’) y el coste varía en función de la distancia, ruta, hora y otras variables.

La Federación Profesional del Taxi de Madrid (FPTM), que agrupa a más de 5.000 profesionales del sector y ha llevado a los tribunales a la aplicación española Cabify, ya ha asegurado que, de incumplir la normativa actual, volverán a demandar a Uber. La batalla entre el sector del taxi, las ‘apps’ y ahora la CNMC, continua.

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TAXISTAS DE TODA ESPAÑA ACUDEN ESTE JUEVES A MADRID A MANIFESTARSE

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Entre las 11 y la 1 habrá un paro de conductores en la capital y una marcha entre la Plaza de Colón y la calle de Alcalá

Si vive en Madrid y mañana pensaba coger el coche por el centro, piénselo dos veces. Taxistas de toda España se manifestarán mañana en la capital bajo el lema Por la supervivencia de 100.000 familias, en protesta por la desregulación del servicio público que pide la Comisión Nacional de Mercados y la Competencia (CNMC), para favorecer a nuevas empresas que quieren competir en el transporte de pasajeros como Uber o Cabify. La protesta, a la que está previsto que acudan como mínimo entre 2.000 y 2.500 taxistas de toda España, irá acompañada de un paro de dos horas, de 11 a 13 horas, que no sólo se realizará en la capital, sino también en diversas provincias españolas.

La manifestación, convocada por la Federación Nacional del Taxi (Fedetaxi), comenzará a las 11 horas en la Plaza de Colón y, precedida por 25 taxis, hará un recorrido hasta la sede de la CNMC, en la calle Barquillo número 5 (esquina con la calle Alcalá), donde el presidente de la patronal, Miguel Ángel Leal, leerá un comunicado. Se espera que incluso acudan algunos taxistas de Francia, Bélgica o Portugal para dar apoyo a sus colegas españoles.

En concreto, según Fedetaxi, “la manifestación tendrá su cabecera junto a la Plaza de Colón, en el paseo de Recoletos de Madrid, a la altura del Museo de Cera y la Biblioteca Nacional. Discurrirá por los carriles centrales precedida por 25 taxis y la cabecera con pancarta hasta la plaza de Cibeles, donde girará por la calle de Alcalá sentido Gran Vía, hasta la sede de la CNMC en la esquina con la calle Barquillo”.

La CNMC instó en enero pasado al Ministerio de Fomento y al Consejo de Ministros a anular varios artículos de la normativa que regula la actividad de las empresas de vehículos de alquiler con conductor (VTC) aprobada en noviembre de 2015. El regulador considera que la normativa presenta restricciones a la libre competencia y advirtió de que si Fomento no modifica el Real Decreto en un mes, lo impugnará ante los tribunales. Esa normativa imponía límites a las empresas que no fueran taxis en el transporte de pasajero. Por ejemplo, impedía estacionarse o recoger pasajeros en la calle, lo que obligaba a las aplicaciones a limitarse a trayectos reservados.

El sector ya ha comenzado a recoger apoyo político en contra de la decisión de la CNMC. El Grupo Socialista en el Congreso, con su secretario general a la cabeza, Miguel Ángel Heredia, se ha reunido este miércoles con representantes de la Federación Española del Taxi (Fedetaxi) para aunar esfuerzos en su lucha contra la “desregulación” del sector que, a su juicio, conllevará “pérdida de derechos” de los usuarios y puestos de trabajo de “nula calidad”. Heredia ha incidido en declaraciones a los medios en la necesidad de defender “a ultranza” a un sector que se enfrenta a la entrada de competencia por parte de plataformas internacionales como Uber, que “pagan sus impuestos en paraísos fiscales y no benefician en nada” a España.

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TAXISTA KAMIKAZE BORRACHO CIRCULANDO EN SENTIDO CONTRARIO

Los hechos sucedieron pasadas las 23 horas del 17 de enero, cuando el Sector de Tráfico de la Comunidad de Madrid tuvo conocimiento a través de la Central de Emergencias 112, que se había producido un accidente de circulación, en el kilómetro 7,3 de la A-42 entre dos turismos debido a que uno de ellos circulaba en sentido contrario al estipulado.

«¡Ay, que se mata! ¡Párate, Para, Para!», gritaban desesperados unos empleados del servicio de limpieza del Ayuntamiento, que trataron a toda costa de evitar el terrible desenlace.

un varón de origen ecuatoriano de 51 años, que conducía en esos momentos un taxi, sin antecedentes por hechos similares y quien manifestó varias incoherencias y síntomas de desorientación en su declaración. La prueba por alcohol dio positivo, pero no por drogas.

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